Génesis 6:8 ― Noé: una rosa entre espinos
Título: Noé: una rosa entre espinos
Fecha: 27 de enero de 2026
Autor: Dr. D. Lance Waldie (Pastor ― Iglesia
Bíblica Harvest)
Pasaje
bíblico de estudio: Génesis 6:8 ― 8 Mas Noé halló
gracia ante los ojos del Señor.
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COMENTARIOS:
El hombre Noé era un hombre justo, nacido 1056 años después de su
antepasado Adán, quien nació en el sexto día de la creación de Dios (1:26-31).
Está claro que la gente vivía mucho más tiempo en la Tierra anterior al Diluvio
comparado con hoy en día, quizás porque el entorno lo permitía. El propio Noé
vivió 950 años (9:29),
una esperanza de vida típica en aquella época (cf. Gén.
5). Pero fue durante la vida de Noé, unos 1500 años después de que Dios
declarara que Su creación era "bueno en gran manera" (1:31),
cuando la moralidad del hombre se deterioró drásticamente: "la tierra se
había corrompido delante de Dios, y estaba la tierra llena de violencia" (6:11).
Cuando Noé tenía 480 años (1536 años después de la creación), Dios le dijo:
"No contenderá mi Espíritu para siempre con el hombre... Serán, pues, sus
días 120 años" (6:3).
Dios iba a juzgar en 120 años, inundando la tierra y erradicando a todos
excepto a Noé y su familia (6:13).
¿Qué hizo Noé durante esos 120 años? Por mandato de Dios, construyó un
arca para salvarse a sí mismo y a su familia, junto con todos los animales que
Dios le envió para entrar en el arca (6:14—7:5).
Sus tres hijos nacieron cuando él tenía 500 años (Gén.
5:32), por lo que se supone que no construyó el arca solo, sino que utilizó
a sus hijos a lo largo de un siglo. Según 2
Pedro 2:5, Noé también fue un "predicador de justicia". Esto
significa que, además de construir un arca, estuvo predicando justicia,
comportamiento recto a una generación depravada. Lamentablemente, a medida que
se desarrolla el relato de Noé, parece que nadie escuchó su llamado a
arrepentirse, pues al final de 120 años de predicación de justicia, solo Noé y
su familia entraron en el arca, salvados de la ira de Dios.
¿Qué tan depravada era la generación de Noé? Génesis
6:5 dice: "el Señor vio que era mucha la maldad de los hombres en la
tierra, y que toda intención de los pensamientos de su corazón era solo hacer
siempre el mal". Moisés, el compilador de Génesis, registra que durante la
época de Noé, cuando la humanidad se multiplicaba enormemente en la tierra, los
"hijos de Dios" notaron la gran belleza de las "hijas de los
hombres"—tomándolas como mujeres "de entre todas las que les gustaban"
(6:2).
Cabe destacar que, en el Antiguo Testamento, los "hijos de Dios" es
una referencia a seres angelicales (cf. Job
1:6; 2:1; 38:7). ¿Estaba diciendo Moisés que los seres angelicales vieron
desde los cielos a las hijas humanas de los hombres y las tomaron como mujeres?
El Nuevo Testamento comenta esto, diciendo: "ángeles que no conservaron su
señorío original, sino que abandonaron su morada legítima, [Dios] los ha
guardado en prisiones eternas, bajo tinieblas para el juicio del gran día... se
corrompieron y siguieron carne extraña" (Judas
6-7). De igual manera, Pedro escribe: "Porque si Dios no perdonó a los
ángeles cuando pecaron, sino que los arrojó al infierno y los entregó a fosos
de tinieblas, reservados para juicios; si no perdonó al mundo antiguo, sino que
guardó a Noé, un predicador de justicia, con otros siete, cuando trajo el
diluvio sobre el mundo de los impíos..." (2
Pe. 2:4-5). Así que, parece que se está refiriendo a ángeles.
Pero a la luz de que Jesús mismo afirmó que los ángeles no procrean (Mt.
22:30), no puede ser que los ángeles tuvieran relaciones con los humanos y
tuvieran hijos, porque no pueden procrear. Sin embargo, ángeles rebeldes pueden
habitar en humanos que estén dispuestos a acogerlos. Así que, lo que Moisés
probablemente quiso decir es que "los héroes de la antigüedad, hombres de
renombre" (6:4),
fueron los que acogieron a estos seres angelicales malvados, y su descendencia fue
una forma particular de hombres malvados. El texto hebreo los llama Gibborim, o
"hombres poderosos", de los cuales Nimrod era miembro (10:8).
Nimrod "fue un poderoso cazador", o bien de grandes animales o de
hombres, quizá un famoso asesino.
Moisés también revela que, durante los días malvados de la época de Noé,
junto con los Gibborim, "había gigantes [o nefilim] en la tierra" (6:4).
¿Fueron ellos los descendientes de la unión entre las hijas de los hombres y
los hijos de Dios? ¿Eran ellos un grupo de gigantes en guerra contra los Gibborim,
quienes eran descendientes de esa unión prohibida? El texto nunca da estas
respuestas; solo pinta el panorama de una sociedad caótica, violenta, y fuera
de control. Pero lo que el texto sí revela es que Noé estaba en medio de todo
eso. Un hombre justo entre hombres malvados (Gén. 6:8).
Algo para reflexionar
Noé destacaba como un hombre piadoso debería hacerlo en un mundo malvado. Incluso Ezequiel enumeraría a Noé como uno de los tres hombres más justos que jamás hayan existido (Ezeq. 14:14, 20). Lo mismo ocurre hoy, porque los hombres verdaderamente justos destacan entre los malvados—por la forma en que hablan, cómo se visten, cómo gastan su dinero, y cómo viven día a día. Hombres de paz como Noé encuentran gracia ante los ojos de Dios, y la ira de Dios, que al final será derramada sobre todos los impíos, no les tocará. Así como Noé fue salvado de la ira de Dios, también lo son todos los que confían en Jesucristo. Él pagó la pena de muerte por nuestros pecados. Pero es solo para aquellos que confían en Él.