Jeremías 31:31 ― El Nuevo Pacto, Parte 2
Título: El Nuevo Pacto, Parte 2
Fecha: 21 de enero de 2026
Autor: Dr. D. Lance Waldie (Pastor ― Iglesia
Bíblica Harvest)
Pasaje
bíblico de estudio: Jeremías 31:31 ― 31 He
aquí, vienen días —declara el Señor— en que haré con la casa de Israel y
con la casa de Judá un nuevo pacto (Parte 2)
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COMENTARIOS:
La primera provisión de la promesa de Dios a Abraham fue la tierra de
Canaán. La segunda parte de la promesa de Dios a Abraham fue la "simiente/descendencia"
especial que vendría de él y formaría una gran nación. Abraham tuvo hijos, pero
solo uno, Isaac, fue el hijo de la promesa de Dios (Rom.
9:7). Isaac luego engendró a Jacob, que tuvo 12 hijos—las tribus de Israel,
un pueblo tan numeroso como las estrellas en los cielos (Gén.
15:5). Abraham también tuvo otros hijos varones con otras esposas, pero
todos fueron hijos naturales por medios naturales. A Abraham le nació Isaac
cuando tenía 99 años y su esposa Sara 90. Dios hizo esto para mostrar lo
especial que era Isaac, y es su línea la que engendró a Cristo.
Así que, incluso Isaac fue meramente el precursor de la Simiente/Descendencia
prometida que llegaría 2000 años después, Jesús de Nazaret. El Apóstol Pablo
afirmó claramente que la Simiente/Descendencia prometida a Abraham es de hecho Jesucristo
(Gál.
3:16, 29), quien descendió de Isaac, y que la gran nación que surgió de
Abraham no solo fue la nación judía a través de Isaac, sino también la nación
cristiana que desciende de Cristo, la Simiente/Descendencia definitiva prometida.
Los cristianos participan en la promesa de Dios a Abraham a través de la fe en
Cristo, la mismísima virtud que le fue reconocida a Abraham como justicia
cuando simplemente expresó fe en Dios después de que Dios le prometiera un hijo
(Gén.
15:1-6).
La tercera parte del pacto abrahámico fue la
"bendición"—tierra, simiente, y bendición (Gén.
12:1-3, 7). Esta parte de la promesa abrahámica se cumpliría a través del
Nuevo Pacto que Dios predijo a través de los profetas Jeremías (31:31-34)
y Ezequiel (36:22-32).
Jeremías miró hacia el futuro y les aseguró a los judíos su futura restauración
con Dios en Canaán. Esta fue una profecía oportuna porque Jeremías la dio en un
momento en que Dios ya había prometido expulsar a Israel de su tierra, a la luz
de su continua rebeldía contra Él. Le aseguraba al futuro Israel que Dios sería
fiel a Su promesa a Abraham, en el sentido que, aunque los estaba juzgando,
también les estaba prometiendo restauración en una futura generación.
¿Por qué un nuevo pacto? En pocas palabras, el antiguo pacto era
"débil e inútil" (Heb.
7:19). La nación de Israel en el Sinaí le había prometido a Dios: "Haremos
todas las palabras que el Señor ha dicho" (Éx.
24:3). ¡Pero no lo hicieron! ¡No podían! La Ley meramente expuso sus
pecados; no podía salvarlos. Así que Dios instituyó el Nuevo Pacto, que no
dependería de la fidelidad del hombre hacia Él, sino de la promesa fiel de Dios
a Abraham. El antiguo pacto fue mediado por Moisés y era inferior. Pero el Nuevo
Pacto es superior, mediado por el gran Sumo Sacerdote, Jesucristo. El Nuevo
Pacto no depende de la fidelidad del hombre, sino de la de Dios. En seis
ocasiones, en Jeremías
31:31-34, Dios dice que ejercerá una acción; y en Ezequiel 36:22-32 Dios lo
dice en 11 ocasiones. En otras palabras, el Nuevo Pacto trata acerca de Dios y
lo que Él hará. La debilidad del antiguo pacto era que dependía de la
obediencia del hombre. La superioridad del Nuevo Pacto es que depende de Dios,
que es completamente fiable.
Algo para reflexionar
Por supuesto, el Nuevo Pacto está siendo cumplido hoy en día, inaugurado por Jesús la noche antes de ser crucificado. Aún no se ha cumplido, pero está en proceso. En Su última Pascua, instituyendo la Cena del Señor, Jesús tomó la copa de vino y dijo: "Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre, que es derramada por vosotros" (Mc. 14:22-24; Lc. 22:20; cf. 1 Cor. 11:25). El Apóstol Pablo citó estas palabras y las aplicó a la Iglesia en 1 Corintios 11:23-27, y el autor de Hebreos afirma sin lugar a duda que Jesucristo es ahora "el Mediador del Nuevo Pacto" (Heb. 9:15; 12:24). Hoy en día, en su mayoría gentiles creen esto. Pero cuando los judíos confíen en Jesús como su Cristo en el futuro reinado milenial de Cristo en la tierra, el Nuevo Pacto estará completo. Hasta entonces, sigue cumpliéndose hasta que el plan de Dios se cumpla finalmente.