Hebreos 10:5-10 ― El antiguo orden sustituido por el nuevo
Título: El antiguo orden sustituido por
el nuevo
Fecha: 17 de febrero de 2026
Autor: Dr. D. Lance Waldie (Pastor ― Iglesia
Bíblica Harvest)
Pasaje
bíblico de estudio: Hebreos 10:5-10 ― 5 Por lo cual, al entrar Él en el mundo, dice: Sacrificio y ofrenda no has
querido, pero un cuerpo has preparado para mí; 6 en
holocaustos y sacrificios por el pecado no te has complacido. 7 Entonces
dije: «He aquí, yo he venido (en el rollo del libro esta escrito de mí) para
hacer, oh Dios, tu voluntad». 8 Habiendo dicho arriba: Sacrificios
y ofrendas y holocaustos, y sacrificios por el pecado no has
querido, ni en ellos te has complacido (los cuales se ofrecen
según la ley), 9 entonces dijo: He aquí, yo he venido
para hacer tu voluntad. El quita lo primero para establecer lo segundo. 10 Por
esta voluntad hemos sido santificados mediante la ofrenda del cuerpo
de Jesucristo ofrecida de una vez para siempre.
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COMENTARIOS:
A la luz del hecho que es "imposible que la sangre de toros y de
machos cabríos quite los pecados" (Heb.
10:4), Jesús vino al mundo para sacrificarse a Sí mismo y así hacer posible
el perdón de los pecados. Dios dio la Ley para revelar el pecado de Israel, y
los sacrificios de sangre para recordarles eso (v.
3). Pero dado que la sangre de los animales no proporcionaba realmente el
perdón, Dios lo proporcionó a través del cuerpo "preparado" de Su
Hijo (v. 5), el sacrificio perfecto para el perdón de nuestros pecados.
Cuando Dios vino al mundo en Cristo, cumplió el Salmo
40:6—un Salmo mesiánico citado por el autor de Hebreos. Cristo anunció que
Dios "preparó" (gr. katartizō) un cuerpo para Él. Dios Padre convocó
a Su Hijo y proporcionó el cuerpo necesario para vestirle y así que pudiera
morir y ofrecer el sacrificio perfecto. Por ende, Dios proporcionó un
sacrificio para satisfacer Su propia ira por el pecado, y así dar a Su creación
el perdón que necesitan. No complacido de los sacrificios animales, Dios en
realidad proveyó la adoración que Él requería (v. 6). El Hijo eterno de Dios
vino así en cumplimiento de la profecía del Salmo
40:6-8 (v. 7).
Al autor de Hebreos le encantaba usar el Antiguo Testamento para
consolidar su punto ante su audiencia judía, pero la mayoría de las veces
utilizaba la Septuaginta (LXX) para hacerlo—la traducción griega del Antiguo
Testamento hebreo. En este caso, el hebreo del Salmo
40:6 y la LXX son algo diferentes. La LXX citada en 10:5 dice: "has
abierto mis oídos", no "un cuerpo has preparado para mí" que se
encuentra en el texto hebreo. Por tanto, los traductores de la LXX consideraban
"has abierto mis oídos" como una sinécdoque (una parte por un todo)—los
"oídos" representando todo el cuerpo. Porque lo que nuestros oídos
oyen, nuestro cuerpo responde a ello.
Ahora bien, cuando Jesús cumplió la voluntad de Dios sacrificándose por
el perdón de los pecados, "Él quita" el primer orden (sacrificios
animales) del antiguo pacto para establecer el segundo—Su propio sacrificio. El
griego para "quitar" (anaireō) en el v. 9 puede significar
"matar; ejecutar." Por ende, Dios mata el primer orden—el de matar
animales, para poner en marcha el nuevo orden—vida en Su Hijo. Por tanto, el
antiguo pacto judío es incapaz de conceder la salvación. Los sacrificios
inútiles no pueden existir junto al único sacrificio perfecto en Jesucristo.
Uno no puede tolerar al otro. Una vez que Dios mató al primer orden, Él "estableció"
(gr. histēmi) el segundo, literalmente autorizando el segundo. Lo puso en
marcha y autorizó el nuevo sistema a través de Jesucristo, el cual es muy
superior a lo que reemplazó. Por tanto, lo nuevo es superior a lo antiguo.
En el v. 10, "Por esta voluntad", es decir, por el sacrificio
de Cristo en la cruz, "hemos sido santificados"—un verbo perfecto y
pasivo que significa que Cristo mismo hizo santos a todos los que confían en Él,
en un momento concreto en el tiempo con resultados continuos y eternos. ¿Cómo?:
“…mediante la ofrenda del cuerpo de Jesucristo ofrecida de una vez para siempre".
Nada de sacrificios animales cotidianos o anuales, y no más ideas paganas de
oraciones mundanas y obras hechas por el hombre. Solo el sacrificio definitivo
de Cristo. ¡Confía solo en Él!
Algo para reflexionar
Jesús dijo, respecto a que el nuevo pacto supera al antiguo: "nadie pone vino nuevo en cueros viejos. Pues los cueros viejos se reventarían por la presión y el vino se derramaría, y los cueros quedarían arruinados. El vino nuevo se guarda en cueros nuevos para preservar a ambos" (Mt. 9:16-17, NTV).