Hebreos 9:8-10 ― Jesús cumple las expectativas judías

Título: Jesús cumple las expectativas judías

Fecha: 5 de febrero de 2026

Autor: Dr. D. Lance Waldie (Pastor ― Iglesia Bíblica Harvest)

Pasaje bíblico de estudio:  Hebreos 9:8-10 ― Queriendo el Espíritu Santo dar a entender esto: que el camino al Lugar Santísimo aún no había sido revelado en tanto que el primer tabernáculo permaneciera en pie; lo cual es un símbolo para el tiempo presente, según el cual se presentan ofrendas y sacrificios que no pueden hacer perfecto en su conciencia al que practica ese culto, 10 puesto que tienen que ver solo con comidas y bebidas, y diversas abluciones y ordenanzas para el cuerpo, impuestas hasta el tiempo de reformar las cosas.

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COMENTARIOS:

El antiguo tabernáculo y todos sus servicios se usaban como ilustración por la que el Espíritu Santo enseñara a quienes pudieran entender. Notar tres cosas aquí que el Espíritu de Dios estaba enseñando. Primero, la adoración a Dios en el antiguo pacto era limitada porque nadie podía acercarse a Dios. Incluso los sacerdotes solo podían llegar hasta cierto punto. Segundo, el Espíritu indica que la purificación lograda por los antiguos sacrificios era una limpieza deficiente. Las conciencias culpables de quienes pecaron voluntariamente nunca se aliviaban verdaderamente. Tercero, el Espíritu indica que el antiguo orden era temporal, pues los sacrificios diarios y anuales debían repetirse año tras año. Sin embargo, el Nuevo Pacto allanó el camino para que todos los adoradores accedieran al propio trono de la gracia en busca de misericordia y perdón (cf. 4:16), una conciencia tranquila, y un sacrificio definitivo. ¡Eso sí que es un pacto superior!

Mientras el tabernáculo (o templo) siguiera funcionando como una vía, en la mente de las personas, para ir ante Dios, no podía haber acceso verdadero a Dios. La gente común ni siquiera podía entrar en el Lugar Santo; ciertamente no en el Lugar Santísimo. Así también, en la actualidad, no hay acceso a Dios sin un Salvador—un Mediador, el Hombre Cristo Jesús (cf. 1 Tim. 2:5). Por supuesto, cuando el autor escribió Hebreos, el Templo había ciertamente reemplazado el tabernáculo, y seguía funcionando en Jerusalén con un sacerdocio que mediaba para los judíos. Sin embargo, fue destruido solo unos años después, en el año 70 d. C. Solo Jesús puede llevar a las personas a la presencia de Dios.

El autor de Hebreos dijo que el tabernáculo era simplemente un "símbolo" para la época actual. Este "símbolo" pretende establecer una comparación entre dos cosas: lo viejo y lo nuevo. Los antiguos sacrificios realizados en el tabernáculo no podían "hacer perfecto en su conciencia al que practica ese culto" (v. 9). Por tanto, su culpa nunca se eliminaba verdaderamente, y la purificación del sacrificio era meramente externa y debía repetirse anualmente. El Nuevo Pacto, sin embargo, era un cambio interno del corazón realizado por Dios, y logrado a través del Salvador una sola vez y para todas las naciones. En esto, Dios prometió escribir Su Ley sobre corazones de carne en lugar de tablas de piedra (8:8-12).

En verdad, el antiguo pacto no solo impedía que Israel se acercara a Dios para adorarle personalmente, sino que también proporcionaba una limpieza imperfecta y temporal de los pecados. Las ofrendas y sacrificios presentados a los sacerdotes por el pueblo para ser entregados a Dios eran solo ofrendas líquidas (libaciones), ofrendas de comida, y varios lavados del cuerpo—todas ofrendas externas y temporales en su efecto. Esto es similar a los adoradores modernos que solo pueden dar adoración externa dando dinero y/o comida a los pobres, y siendo bautizados. ¡Algunos incluso piensan que eso los convierte en cristianos!

Pero las regulaciones de Dios para el culto/adoración en el antiguo pacto eran temporales hasta el "tiempo de reformar las cosas", que significa "arreglar". ¡El Nuevo Pacto hace precisamente eso! Mientras que el antiguo pacto era incapaz de enmendar al hombre con Dios, el nuevo reforma a los creyentes desde dentro. Ahora podemos adorar a Dios cara a cara, y disfrutar de Su sacrificio definitivo para siempre.

Algo para reflexionar

Las "ordenanzas de culto" (9:1) actuales requieren que reconozcamos a Jesucristo como Señor y Salvador, ante todo. Aparte de Cristo, no hay verdadera adoración a Dios. Y dado que Jesús logró lo que nosotros no pudimos, y realizó toda la obra requerida para la salvación, nuestra adoración implica obras que simplemente alaban a Dios por Su don gratuito. Intentar realizar obras para alcanzar la salvación es inútil e inferior. Fracasamos cada vez que lo intentamos. ¡Gracias a Dios, Jesús lo hizo por nosotros!