Hebreos 10:35-36 ― En Cristo, ten confianza; aguanta
Título: En Cristo, ten confianza; aguanta
Fecha: 11 de marzo de 2026
Autor: Dr. D. Lance Waldie (Pastor ― Iglesia
Bíblica Harvest)
Pasaje
bíblico de estudio: Hebreos 10:35-36 ― 35 Por tanto, no desechéis
vuestra confianza, la cual tiene gran recompensa. 36 Porque
tenéis necesidad de paciencia, para que cuando hayáis hecho la voluntad de
Dios, obtengáis la promesa.
---------------------------------------------------------------------------------------------------------------
COMENTARIOS:
En la parábola
de Jesús sobre el sembrador en Marcos
4:1-9 (cf. Mt.
13:3-9, 18-23), Él supone un predicador que siembra la palabra de Dios como
un agricultor siembra semilla en sus campos. La semilla representa el evangelio
predicado a los no creyentes. Del mismo modo, Jesús presenta tres tipos de
oyentes al evangelio. El primero lo oye pero no presta atención y lo olvida por
completo (Mc.
4:15).
El segundo y
tercer terreno de la parábola de Jesús reciben la semilla del agricultor, y la
semilla brota. Éstos representan a quienes inicialmente oyen el evangelio y
responden a él. Sin embargo, lamentablemente, una de las semillas brota en terreno
poco profundo, marchitándose sin raíces cuando el sol calienta mucho. Este
terreno es representativo de aquellos que creen en Jesús cuando se predica el
evangelio, pero que se apartan de Él cuando la persecución se vuelve más de lo
que esperaban: "cuando viene la aflicción o la persecución por causa de la
palabra, enseguida tropiezan y caen" (Mc.
4:17).
Del mismo modo,
la otra semilla que brotó lo hizo solo brevemente. Al entrar sus raíces en la
tierra, quedaron ahogadas en la roca debajo, lo que hizo que no diera fruto. Éste
es indicativo de quienes oyen y responden positivamente al evangelio pero que
no producen fruto espiritual continuo: "las preocupaciones del mundo, y el
engaño de las riquezas, y los deseos de las demás cosas entran y ahogan la
palabra, y se vuelve estéril" (Mc.
4:19). Pero Jesús también ilustra a un creyente genuino en la cuarta
semilla y terreno: "Y otros son aquellos en que se sembró la semilla en
tierra buena; los cuales oyen la palabra, la aceptan y dan fruto, unos a
treinta, otros a sesenta y otros a ciento por uno" (4:20).
Éstos representan a quienes no solo oyen el evangelio y responden positivamente
a él, sino que también producen fruto espiritual continuo y notable que sigue
aumentando con el tiempo, dando cada vez más fruto.
Por supuesto,
es esta semilla y terreno finales en Marcos
4:20 que Hebreos 10:35-36 está respaldando. Mientras que la advertencia más
reciente y severa en Hebreos
10:26-31 se refiere a los dos terrenos que produjeron tallos temporales (es
decir, creyentes transitorios y ocasionales), este último párrafo en Hebreos
10:32-39 es una fuerte exhortación a los creyentes en Cristo que son perseguidos
por su fe y/o que se ven cargados por las pruebas de la vida, y quizás el amor
al dinero, para "recordar" (v.
32) su previo compromiso con Cristo. En lugar de apartarse de Él, se les
dice: “No desechéis vuestra confianza, la cual tiene gran recompensa” (10:35).
Su "confianza" (gr. parrēsia) estaba en Cristo y en la recompensa
eterna que Él les había prometido si perseveraban hasta el final (Mt.
24:13).
Lo negativo
("no desechéis") ahora es seguido por lo positivo: paciencia/soportar
(gr. hupomonē). Este término implica una exhortación a los cristianos cansados
a "permanecer debajo la presión; perseverar; estar firme”. Mientras que
existe una gran y eterna "recompensa" para los creyentes que se
niegan a renunciar a su "confianza" (v. 35), existe la perspectiva
segura de recibir "la promesa" (v. 36) para quienes permanecen firmes
en su fe en medio de pruebas, persecución, y decepciones.
Algo para
reflexionar
Algunos apóstatas creen en un momento dado pero abandonan su fe en el siguiente. Les falta paciencia/aguante. Esta falta de paciencia en sus pruebas les impide hacer "la voluntad de Dios". Ellos podrían decir que creen en Cristo, y podrían señalar un tiempo en el que nadie habría dudado de sus fructíferas obras cristianas (cf. vv. 32-34). Pero cuando los creyentes profesos en Cristo dejan de hacer la voluntad de Dios, se convierten en personas "que practican la iniquidad" (Mt. 7:23), afirmando conocer y amar a Jesús pero sin tener obras como prueba de amor hacia Él. Parece que el anterior fruto espiritual no es suficiente. A menos que continúe, significa poco o nada.