Juan 3:3-5 ― Debes nacer de nuevo
Autor: Dr. D. Lance Waldie (Pastor ― Iglesia Bíblica Harvest)
Juan 3:3-5 ― 3 Respondió Jesús y le
dijo: En verdad, en verdad te digo que el que no nace de nuevo no puede
ver el reino de Dios. 4 Nicodemo le dijo: ¿Cómo puede un
hombre nacer siendo ya viejo? ¿Acaso puede entrar por segunda
vez en el vientre de su madre y nacer? 5 Jesús
respondió: En verdad, en verdad te digo que el que no nace de agua y del
Espíritu no puede entrar en el reino de Dios.
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Nicodemo le dijo a Jesús: "Rabí, sabemos que has venido de Dios
como maestro, porque nadie puede hacer las señales que tú haces si Dios no está
con él". Pero notar que Jesús no respondió como cabría esperar. En lugar
de decir: "Sí, en verdad vengo de Dios; de hecho, soy la Palabra de Dios, Dios
en carne. Y si verdaderamente crees en Mí, entonces entrarás en el reino de
Dios". En cambio, Jesús, en esencia, dijo: "Puede ser que sepas que Yo
vine de Dios, pero nunca verás Su reino (es decir, el cielo) a menos que nazcas
de nuevo". En otras palabras, lo que Nicodemo sabía no era suficiente para
tener fe salvadora y llegar al cielo. Por ende, él representaba a todos
aquellos que habían creído en Jesús (2:23)
con nada más que fe racional. Jesús, al fin y al cabo, conocía sus corazones y
no se estaba confiando a ellos (2:24).
Lo que a Nicodemo y a todos los demás les faltaba era fe salvadora, no
la comprensión intelectual de que Jesús era simplemente un predicador
autorizado de Dios que podía hacer señales. Así, Jesús le dijo que él necesitaba
"nacer de nuevo" para poder ver el reino de Dios. La palabra griega
detrás de "de nuevo" en realidad significa "de arriba" en
todas las demás ocasiones en el Evangelio de Juan (3:31;
19:11, 23), pero dado que Nicodemo respondió como lo hizo en el v. 4,
preguntando cómo un hombre entraría por segunda vez en el vientre de su madre,
el texto tradicionalmente se ha traducido como "de nuevo". La esencia
del argumento es entonces que uno debe nacer "de cero", pues la
respuesta a la pregunta de Nicodemo es que el renacimiento no es la repetición
de la vieja manera física, sino un nuevo nacimiento en forma espiritual.
Ahora, en respuesta a lo que significa "nacer de nuevo" (es
decir, nacer de cero; nacer de arriba), Jesús lo explica en los vv. 5-6. Diciendo:
"En verdad, en verdad" (del gr. amén, amén) para mostrar la certeza
de las palabras que siguen, Jesús dijo, en esencia, que para que una persona
entrara en el reino de Dios tendría que haber nacido "de agua y del
Espíritu". Algunos han tomado el término "agua" como bautismo en
agua, y el término "Espíritu" como bautismo en el Espíritu. Pero dado
que el bautismo cristiano aún no se había introducido, Nicodemo no habría
comprendido ese concepto. Además, si el bautismo en agua estuviera siendo
considerado, Jesús no se habría abstenido de bautizar a la gente como hizo en Juan
4:2. Otros han interpretado "nace de nuevo" como que uno debe
tener un nacimiento físico de agua del líquido amniótico de una madre, y luego
un nacimiento espiritual del Espíritu Santo. Pero dado que "nace de agua y
del Espíritu" es sinónimo de "nace de nuevo" en el v. 3, solo se
contempla un solo nacimiento. Ninguna de estos puntos de vista es bueno.
"Nacer de nuevo" fue una promesa que Dios hizo a través de
Ezequiel, y Jesús esperaba que Nicodemo la entendiera (v.
10). Dios prometió: "os rociaré con agua limpia y quedaréis limpios;
de todas vuestras inmundicias y de todos vuestros ídolos os limpiaré. Además,
os daré un corazón nuevo y pondré un espíritu nuevo dentro de vosotros; quitaré
de vuestra carne el corazón de piedra y os daré un corazón de carne. Pondré
dentro de vosotros mi espíritu y haré que andéis en mis estatutos, y que
cumpláis cuidadosamente mis ordenanzas" (36:25-27;
cf. Jer. 31:31-34).
Ahora bien, dado que Nicodemo era fariseo y erudito del Antiguo Testamento, él debería haber conocido Ezequiel 36; debería haber sido su texto central como rabino. Jesús simplemente estaba afirmando la promesa de Dios diciendo que sin una purificación espiritual del alma pecadora (es decir, regeneración, Tito 3:5) a través de la Palabra de Dios, nadie puede entrar en el Reino de Dios. El Apóstol Pablo de igual manera afirmó la purificación espiritual "por el lavamiento del agua con la palabra..." (Efe. 5:26). Así que, "nacer de nuevo" implica ser transformado por la palabra de Dios—las palabras de Jesucristo. Esta es obra únicamente de Dios, y nadie puede entrar en Su reino sin Su purificación.