Juan 3:6-10 ― Nacido de la carne; nacido del Espíritu
Autor: Dr. D. Lance Waldie (Pastor ― Iglesia Bíblica Harvest)
Juan 3:6-10 ― 6 Lo que es nacido de la
carne, carne es, y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es. 7 No
te asombres de que te haya dicho: «Os es necesario nacer de nuevo». 8 El
viento sopla donde quiere, y oyes su sonido, pero no sabes de dónde viene ni
adónde va; así es todo aquel que es nacido del Espíritu. 9 Respondió
Nicodemo y le dijo: ¿Cómo puede ser esto? 10 Jesús
respondió y le dijo: Tú eres maestro de Israel, ¿y no entiendes estas
cosas?
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COMENTARIOS:
Jesús usó la carne y el Espíritu para ilustrar la verdadera salvación a
Nicodemo en el v. 6. Porque así como solo un ser humano puede crear carne,
también solo el Espíritu de Dios puede crear un nuevo espíritu dentro del
humano. El hombre puede ser capaz de calmar su propio espíritu y producir gozo
o tristeza en su propio espíritu, pero solo el Espíritu de Dios puede producir
un espíritu completamente nuevo dentro del hombre—un espíritu que anhele a Dios
y se esfuerza por adorarlo. Incluso si el renacimiento fuera posible para el
hombre según lo cual un humano pudiera volver a entrar en el vientre de su
madre, ¡el renacimiento solo produciría carne! Pero la renovación espiritual,
conocida como "regeneración", es enteramente obra de Dios y no puede
lograrse por medios humanos. No sigue a una oración, a buenas obras, ni dinero ofrendado.
Es obra de Dios, y sopla vida espiritual en una persona espiritualmente muerta
(Efe.
2:1-2), dándole la capacidad de responder al llamado del Espíritu a creer
solo en el Señor Jesucristo para la salvación (cf. Juan
6:44).
El asombro en el rostro de Nicodemo debió de llevar a Jesús a decir lo
que dijo en el v. 7. No te pierdas la redacción, porque Cristo dice que es "necesario"
nacer de nuevo. Este fuerte término griego también se usa para referirse a la
necesidad de la crucifixión de Jesús (3:14;
12:34), a la necesidad de que Juan el Bautista disminuyera mientras Jesús creciera
(3:30),
a los medios correctos para adorar a Dios (4:24),
a Jesús cumpliendo Su propósito (4:4;
9:4; 10:16), y a la necesidad de la resurrección de Cristo (20:9).
En otras palabras, era absolutamente necesario que Nicodemo superara su asombro
por cómo sus obras no le permitían entrar en el reino de Dios. Y dada la
necesidad de todos estos ejemplos, "nacer de nuevo" es claramente "imprescindible"
aparte de las obras.
El que es "nacido del Espíritu" es como el viento que, aunque
puede apreciarse que sopla en ciertas direcciones, no puede ser manipulado por
el hombre. Sopla donde quiera (v. 8), como si tuviera vida propia. Del mismo
modo el Espíritu de Dios, el cual no puede ser ni controlado ni dominado por el
hombre. Uno podría pensar que todos los asesinos en serie están condenados para
siempre al infierno, pero algunos se arrepienten y son salvados. Igualmente,
uno podría pensar que santos de renombre mundial están destinados al cielo solo
para darse cuenta más tarde de que son charlatanes, adúlteros, y mentirosos
habituales cuando no hay nadie cerca. En verdad, el Espíritu de Dios obra en
quien Él quiere, y Él es tan impredecible como el viento.
Como muchos que escuchan el mensaje del evangelio en términos claros
pero no pueden entenderlo, Nicodemo no podía comprender lo que Jesús le estaba
diciendo. Había trabajado tan duro para alcanzar su estatus, y pensaba que sus
obras eran tan buenas. Jesús, sin embargo, le estaba diciendo—y a todos los
demás como él—que sus obras no significaban nada. La salvación no tenía nada
que ver con ser judío, parecer piadoso, o hacer el bien. Solo tenía que ver con
la obra de Dios en el corazón de un pecador. Pero como Nicodemo fue entrenado
como lo fue, su confusión es desconcertante. Él conocía las profecías de
Ezequiel y Jeremías, que Dios mismo ablandaría los corazones endurecidos de Su
pueblo y les daría un corazón nuevo con la purificación del agua por la palabra
(36:25-27;
cf. Jer. 31:31-34). Así que, ¿quizá su religión legalista había adormecido
y nublado su comprensión de las Escrituras? Al fin y al cabo, Nicodemo
representa a fanáticos religiosos que intentan establecer su propia justicia
mientras fracasan en reconocer la de Dios. Estos tienen celo por Dios pero no conforme
a la verdad (Rom.
10:2-3).
Nicodemo era conocido como "maestro de Israel" (v. 10), así que, si él no entendía a Jesús, mas creía en Él como dice Juan 2:23-25, ¡cuánto menos los demás que estaban creyendo en Él! No es de extrañar que Jesús no se confiara a ellos. Ellos aún no habían nacido de nuevo.