Mateo 27:48, 50 ― Semana de la Pasión: 3 de abril, año 33 d. C.

Autor: Dr. D. Lance Waldie (Pastor ― Iglesia Bíblica Harvest)

Mateo 27:48, 50 ― 48 Y al instante, uno de ellos corrió, y tomando una esponja, la empapó en vinagre, y poniéndola en una caña, le dio a beber... 50 Entonces Jesús, clamando otra vez a gran voz, exhaló el espíritu.

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En los Salmos 22 y 69 (alrededor del 1000 a. C.), David escribió las palabras proféticas que Jesús cumpliría en la cruz. Clamó a Dios, diciendo: "Como un tiesto se ha secado mi vigor, la lengua se me pega al paladar... Tú conoces mi afrenta, mi vergüenza y mi ignominia; todos mis adversarios están delante de ti. La afrenta ha quebrantado mi corazón, y estoy enfermo; esperé compasión, pero no la hubo; busqué consoladores, pero no los hallé. Y por comida me dieron hiel, y para mi sed me dieron a beber vinagre" (22:15; 69:19-21).

La escena que David describió se desarrolló en la pasión de Jesús al pie de la letra, cumplida en los momentos finales de Su vida. Aunque Mateo no lo registra, Juan dice que la razón por la que alguien vino a Jesús con una esponja llena de vinagre fue porque dijo: "Tengo sed" (Jn. 19:28). Por supuesto que la sed de Jesús es lógica. Tras su brutal azote, había soportado al menos seis horas de sufrimiento inimaginable en la cruz. Sumado a eso la pérdida de sangre y el impacto que Su cuerpo estaba sufriendo, Jesús habría estado extremadamente deshidratado. Él necesitaba un trago porque tenía algo importante que decir antes de entregar voluntariamente Su espíritu.

Jesús no era ningún debilucho despojado de su buen juicio. De hecho, Él controlaba cada momento de Su sufrimiento. Mientras Sus seguidores lloraban, pensando que su Mesías y Señor los abandonaba, ¡Él estaba obrando para ellos! Juan 19:28 dice que Jesús sabía que "todo se había ya consumado" (cf. 17:4). Esto es algo extraño que Juan escriba con un verbo en tiempo pasado, dado que Jesús aún no había muerto, ni resucitado, ni ascendido al cielo. Pero Juan sabía, en retrospectiva, que la voluntad de Dios se cumple incluso antes de haberse completado a ojos del hombre.

Lo único que le quedaba a Jesús en ese momento era morir. Antes de hacerlo, Él anunció que tenía sed para tomar un trago, hacer que se le ofreciera vinagre (Sal. 69:21), y clamar una última proclamación. Aunque los Sinópticos no registran lo que dijo Jesús, el Evangelio de Juan dice que Jesús exclamó: "¡Consumado es!" (en gr.: tetelestai)—literalmente pagado por completo. Así que, al pedir de tomar, Jesús puso en marcha el cumplimiento del Salmo 69:21. Habiendo rechazado previamente el sedante atenuante de dolor del vino mezclado con mirra (Mc. 15:23), ahora, para cumplir la profecía de David y revelarse como Cristo, Jesús bebió el vinagre para anunciar el pago completo por el pecado.

"Consumado es" es un verbo griego en tiempo perfecto que significa la finalización completa de una tarea sin necesidad de más trabajo. Esta palabra griega se ha encontrado en papiros antiguos en recibos de impuestos que habían sido pagados en su totalidad. Por ello, era una palabra común en el griego koiné para referirse al pago completo de impuestos. Esto es fundamental en relación con el sacrificio de Cristo en la cruz, ¡pues Jesús pagó en su totalidad la deuda de pecado del hombre! Así que el sacrificio de Jesucristo es suficiente y no carece de nada. Su grito fue el clamor triunfante de victoria del Dios-hombre, Jesucristo, que había cumplido plenamente la obra de redención del hombre—habiendo vivido la vida del hombre y muerto su muerte. Así que, en Su muerte Jesús entregó voluntariamente Su espíritu en Su tiempo perfecto.

Algo para reflexionar

¡Qué insulto para Dios suponer que podemos añadir algo a la obra terminada de Cristo! Consumado es significa que no podemos añadir nada a lo que Cristo hizo por nosotros. Jesús pagó el castigo por nuestros pecados en su totalidad con Su muerte. No hay nada que añadir, y la mera idea de que podamos añadir algo, en realidad le quita valor. Nosotros simplemente recibimos a Cristo por fe para la salvación. No se necesitan obras ni ninguna se aceptan. Lo que sea ofrezcamos a Dios más allá de nuestra fe es simplemente adoración. ¡Así que ofrezcamos nuestras vidas como sacrificio vivo a Dios por lo que Él ha hecho por nosotros a través de Jesucristo!