Mateo 28:5-8 ― Semana de la Pasión: 5 de abril, año 33 d. C.
Autor: Dr. D. Lance Waldie (Pastor ― Iglesia Bíblica Harvest)
Mateo 28:5-8 ― 5 Y hablando el ángel, dijo
a las mujeres: Vosotras, no temáis; porque yo sé que buscáis a Jesús, el que
fue crucificado. 6 No está aquí, porque ha resucitado,
tal como dijo. Venid, ved el lugar donde yacía. 7 E id
pronto, y decid a sus discípulos que Él ha resucitado de entre los muertos; y
he aquí, Él va delante de vosotros a Galilea; allí le veréis. He aquí, os lo he
dicho. 8 Y ellas, alejándose a toda prisa del sepulcro
con temor y gran gozo, corrieron a dar las noticias a sus discípulos.
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COMENTARIOS:
Aunque hubo un fuerte terremoto cerca de la tumba de Jesús, y aunque
había soldados romanos presentes, fue el ángel sentado sobre la piedra del sepulcro
el centro de atención tanto de las mujeres como de los soldados. Su aparición
hizo temblar de miedo a todos en la tumba. Pero el ángel no estaba allí para
causar miedo; estaba allí para anunciar la resurrección de Jesús de entre los
muertos, y para recordar a las mujeres que resucitar de entre los muertos era
exactamente lo que Jesús había profetizado que haría, "tal como dijo".
El ángel señaló entonces la tumba vacía, diciendo: "Venid, ved el lugar
donde yacía". Marcos
16:5 dice que al entrar en la tumba, las mujeres vieron "a un joven
sentado al lado derecho, vestido con ropaje blanco"—otro ángel (cf. Lc.
24:4-5; Jn. 20:12). También habrían visto "las envolturas de lino
puestas allí, y el sudario que había estado sobre la cabeza de Jesús, no puesto
con las envolturas de lino, sino enrollado en un lugar aparte" (Jn.
20:6-7). Esto apunta a una resurrección, porque ¿por qué un profanador de
tumbas desenvolvería el cuerpo por completo?
En el v. 7, el ángel les dijo que fueran rápido y avisaran a los
discípulos de Jesús que Jesús había resucitado, y que se encontraría con ellos en
Galilea. Marcos
16:7 menciona a Pedro, a quien se le había de decir, porque él había negado
a Cristo tres veces (Mt.
26:69-75). En la misericordia y gracia de Dios, Él no solo había perdonado
a Pedro, sino que también quería que formara parte del gran triunfo de Cristo
sobre la muerte. Jesús había profetizado que tras Su muerte resucitaría de la
tumba y se encontraría con los discípulos en Galilea (26:32).
Sería en Galilea donde Jesús restauraría a Pedro (Jn.
21:15-17). En Galilea, Jesús le aseguraría a Pedro que, aunque él había
negado a Cristo, él mismo no sería negado por Su Señor.
Las mujeres salieron a obedecer al ángel y a contarle a los discípulos
lo que habían visto. Ellas se fueron "a toda prisa del sepulcro con temor
y gran gozo". Sus vidas cambiaron en un instante; su tristeza se había
convertido en gozo. Habían presenciado el mayor acontecimiento en la historia
del mundo, y les había hablado un ángel santo. Por ende, ellas tenían un
mensaje para los hombres más influyentes que el mundo haya conocido: los once
apóstoles. Y una vez que las mujeres les contaron lo que vieron, esos hombres
luego salieron y cambiaron el mundo. ¡Pero todo empezó con esas mujeres fieles!
Es interesante notar que en todos los relatos de los Evangelios las
mujeres fueron las primeras testigos de la resurrección de Cristo. Al fin y al
cabo, en la sociedad judía el testimonio de las mujeres no era aceptado. Por lo
tanto, si los relatos de la resurrección de Jesús fueran mitos inventados por
charlatanes (como escépticos han sugerido), entonces la pregunta es: "¿Por
qué quienes inventan tal mentira dirían que las mujeres fueron las primeras en
presenciarlo?" ¡Nadie les habría creído! La Iglesia primitiva sí sufrió
por este testimonio, ya que las mujeres eran consideradas testigos no
elegibles. Pero el hecho de que las mujeres fueron las primeras en presenciarlo
da fe de su autenticidad, ya que cualquiera que inventara tal historia sin duda
habría usado a hombres como testigos en el relato. Y sin embargo, fueron las
mujeres quienes dieron fe de su verdad.
Algo para reflexionar
Dios reveló a Jesús al mundo en la resurrección para revelarse a Sí mismo a Su creación. La resurrección de Cristo es la buena noticia. Sin ella, los cristianos serían como todas las demás religiones que rinden homenaje a algún muerto. Dios envió a Su mensajero angelical para anunciar que Jesús había resucitado, y los ángeles son "espíritus ministradores, enviados para servir por causa de los que heredarán la salvación" (Heb. 1:14). Ahora vayamos y seamos un espíritu ministrador para el mundo respecto a la resurrección de Cristo.