Efesios 4:21b-24 ― Despojémonos del viejo yo
Título: Despojémonos del viejo yo
Fecha: 15 de mayo de 2026
Autor: Dr. D. Lance Waldie (Pastor ― Iglesia
Bíblica Harvest)
Pasaje
bíblico de estudio: Efesios 4:21b-24 ― 21 …conforme a la verdad
que hay en Jesús, 22 que en cuanto a vuestra
anterior manera de vivir, os despojéis del viejo hombre, que se corrompe
según los deseos engañosos, 23 y que seáis renovados en
el espíritu de vuestra mente, 24 y os vistáis del nuevo
hombre, el cual, en la semejanza de Dios, ha sido
creado en la justicia y santidad de la verdad.
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COMENTARIOS:
Habiendo oído
el evangelio de Jesucristo y habiéndoseles enseñado la verdad, quienes han
confiado en Jesucristo como Señor y Salvador aprendieron sobre Él y tuvieron
sus mentes iluminadas, pasando de las tinieblas a la luz (4:20-21).
Han sido liberados de su forma de vida anterior, una vida en la que en su
momento vivieron según la vanidad de sus mentes, siendo oscurecidos en su
comprensión y excluidos de la vida de Dios, todo debido a su dureza de corazón
que les produjo una ignorancia deliberada sobre la verdad del evangelio (4:17-18).
Vivían esclavos de sus propios deseos depravados, insensibles a sus conductas
malvadas (4:19).
Pero habiendo
llegado a la salvación, los cristianos se despojan "del viejo
hombre". El "viejo hombre" es esa persona anterior que el
cristiano era, "que se corrompe según los deseos engañosos”. "Se
corrompe" en el texto original es un participio presente pasivo, y habla
literalmente de "destrucción" que es impartida al incrédulo por el
engaño del pecado, pues la "corrupción" o destrucción proviene de sus
propios "deseos engañosos". En otras palabras, lo que el incrédulo
desea es aquello que le ha engañado haciéndole creer que lo que quiere es lo
que necesita. Alguien entregado a los deseos sensuales, por ejemplo, es
engañado pensando que necesita satisfacer esos deseos entregándose a ellos. A
medida que se rinden más y más, sus conciencias se endurecen y viven
esclavizados por sus propios deseos malvados. Pablo habla de esta vieja manera
de vivir como una prenda vieja y sucia, ensuciada hasta el punto de no tener
arreglo, y que por ende ha sido retirada y desechada.
Los cristianos,
que una vez vivieron esclavos de sí mismos, eliminan el "viejo hombre",
o el “yo” de antes, como una prenda vieja que debe ser tirada, y son
"renovados en el espíritu de vuestra mente”. Renovar es ser restablecido,
o restaurado y mejorado. Esto ocurre primero "en el espíritu de vuestra
mente”. Si la mente anterior de una persona era tinieblas, y la mente renovada
es luz, entonces la renovación de la mente da lugar a una forma de vida
completamente nueva—de obras de tinieblas a obras de luz.
Cuando los
creyentes llegan a la fe en Cristo, se visten “del nuevo hombre"
para reemplazar su antigua forma de vivir por una vida limpia al servicio de
Cristo. Pablo dice que este "nuevo hombre" está "en la
semejanza de Dios", o literalmente "en Dios". El "viejo
yo" estaba en corrupción; el "nuevo yo" está "en Dios”.
Mientras que antes el cristiano estaba "muerto en vuestros delitos y
pecados" (2:1),
en Cristo Dios los ha "creado en la justicia y santidad de la verdad"
(v. 24).
Desde una perspectiva
de traducción, es difícil determinar si Pablo utiliza los tres infinitivos en
los vv. 22-24 (despojéis, seáis renovados, vistáis) como mandatos o
indicativos. ¿Está acaso reflexionando sobre lo que es verdad de los
cristianos, que ya han dejado de lado su viejo yo, han renovado sus mentes, y
se han puesto la nueva vestimenta de justicia? ¿O le está ordenando a los
cristianos que hagan estas cosas? Aunque los verbos en infinitivo son presentes
pasivos y no mandatos, sí reflejan mandatos anteriores. La verdad es que los
cristianos son renovados en la conversión, y son liberados de la pena de sus
pecados. Sin embargo, los cristianos siguen siendo susceptibles a las
corrupciones del mundo. ¡Así que, ambas cosas son ciertas! Los cristianos son
nuevos en Cristo, y deben esforzarse por vivir como nuevas criaturas en Cristo.
Algo para
reflexionar
Si fueras un
prisionero con ropa naranja que usan en las cárceles, nadie podría confundirte
con otra cosa. Y si fueras liberado de prisión, ¿acaso no te quitarías la ropa
de prisionero y te pondrías ropa nueva, la vestimenta de alguien libre? La ropa
debe ser apropiada con la ocasión. También es apropiado que el pueblo de Dios
vista la ropa de justicia, habiendo desechado a su antiguo yo — para que todo
el mundo vea.