Hebreos 12:1 ― Nuestra gran nube de testigos
Autor: Dr. D. Lance Waldie (Pastor ― Iglesia Bíblica Harvest)
Hebreos 12:1 ― Por tanto, puesto que tenemos en derredor
nuestro tan gran nube de testigos, despojémonos también de todo peso y del
pecado que tan fácilmente nos envuelve, y corramos con paciencia la carrera que
tenemos por delante…
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COMENTARIOS:
El "por tanto" del v. 1 dirige nuestra atención al contexto anterior del
capítulo 11, con su larga lista de hombres y mujeres fieles del Antiguo
Testamento que, aunque imperfectos, simplemente le creyeron a Dios. Vivieron
por la fe mientras miraban hacia Su recompensa divina en el futuro. Su fe era "la
certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve… porque es
necesario que el que se acerca a Dios crea que Él existe, y que es remunerador
de los que le buscan" (11:1,
6).
El autor de Hebreos le estaba escribiendo a hebreos, es decir, a
israelitas (también llamados judíos) que se habían convertido del judaísmo al
cristianismo, el cual es el cumplimiento del judaísmo. Puesto que las Sagradas
Escrituras del judaísmo prometían un Mesías venidero que cumpliría todas las
promesas de Dios, promesas realizadas en Jesús de Nazaret, todos los verdaderos
hebreos creían que Jesús era, y es, el Mesías, o Cristo. Sin embargo, estos
hebreos estaban siendo perseguidos por otros hebreos que no se habían
convertido a la fe en Jesús como el Mesías. Además, vivían y ministraban el
evangelio en tiempos severos de persecución bajo los emperadores romanos. Como
marginados odiados, la persecución estaba debilitando su fe.
Por eso, en el capítulo 11 el autor de Hebreos destacó a los santos que
habían estado antes, quienes creyeron las promesas de Dios sin recibirlas jamás
de este lado de la gloria. Soportaron grandes persecuciones (11:36-38),
y aun así permanecieron fieles. Como Abel, su fe todavía habla aun después de
su muerte (11:4).
Todo esto, por supuesto, tenía la intención de animar a los desalentados. Con
el testimonio de sus héroes delante de ellos, quizás podrían ser revitalizados.
Por tanto, con tan gran "nube de testigos" alrededor de ellos,
aquellos cristianos hebreos perseguidos del primer siglo podían ser alentados.
La mención de la "nube" en el v. 1 pudo haberles recordado cómo Dios
guio a Israel por el desierto bajo Moisés: "El Señor iba delante de ellos,
de día en una columna de nube para guiarlos por el camino…" (Éx.
13:21). Los santos del Antiguo Testamento del capítulo 11 actuaban como una
"nube" para guiar a aquellos primeros cristianos, como "testigos"
"en derredor nuestro" (12:1). Sin embargo, "testigo" (lit.
mártir) no implica que ellos estén observando a santos del Nuevo Testamento
como en un estadio lleno de fanáticos. Más bien, su ejemplo de fidelidad
motiva. La única audiencia que en verdad debería importarle a cualquier
cristiano es Dios solamente, pues como dijo Oswald Guinness: "Vivo delante
de una audiencia de Uno; delante de los demás no tengo nada que probar, nada
que ganar, y nada que perder".
Entonces, con los testigos fieles del pasado rodeándonos, ¿cómo han de vivir
los cristianos? Primero, "despojémonos también de todo peso…". Un "peso" (del gr. ogkos) es un impedimento, no necesariamente un pecado. En una carrera, un peso podría
ser cierta ropa, botas, o un abrigo pesado que nos hace más lentos. En la vida
cristiana, un peso podría ser las redes sociales, la televisión, ciertas
amistades, o la comida; ninguna de estas cosas es mala en sí misma, pero sí
puede ser un peso/estorbo para el caminar de una persona con Cristo. Cada uno
de nosotros debe identificar estos pesos/estorbos y luego dejarlos a un lado;
abandonarlos por completo.
Segundo, los cristianos deben despojarse "del pecado que tan
fácilmente nos envuelve". Todos somos pecadores, pero no todos luchamos
con los mismos pecados específicos. Algunos luchan con la glotonería, otros con
el amor al dinero, otros con la bebida y las drogas, otros con los placeres
sensuales, otros con la envidia, y así sucesivamente. Cada uno debe identificar
cuáles son sus luchas y dejarlas a un lado; arrepentirse. Así como una telaraña
atrapa a una mosca, también nuestros pecados pueden enredarnos con tanta
facilidad, hasta llevarnos a la muerte. Por tanto, debemos arrepentirnos de
tales pecados y correr nuestra carrera sin pesos/estorbos en nuestra comunión
con Cristo.
Algo para reflexionar
El verbo principal en Hebreos 12:1 es "corramos"; "despojándonos" de los pesos/estorbos y "despojándonos" del pecado son gerundios que describen la manera más eficaz de correr la carrera cristiana. En esto vemos que la vida cristiana es como una carrera. Pero no es una carrera para ver quién llega primero, como se hace evidente por la manera en que otros vivieron y murieron antes que nosotros, terminando antes incluso de que naciéramos. No, la carrera cristiana es simplemente una carrera para terminar, para llegar a nuestro fin último. Cada uno de nosotros tiene una ruta distinta: algunos son médicos, otros atletas, otros amas de casa, otros trabajan en la industria culinaria, otros son pastores, etc., cada uno con diferentes giros y caminos empinados que conducen a su fin último. ¿Quién sabe por qué algunos tienen que luchar más que otros, o por qué otros parecen sufrir mucho más? Pero cuando todo termine, habremos corrido nuestra carrera. Que sea la oración de nuestra vida que vivamos fielmente cada día y que muramos fielmente. Y cuando estemos un día delante de nuestro Creador, Juez, y Salvador, que Él nos diga: "Bien, siervo bueno y fiel".