Romanos 13:11-12 ― Despojémonos de ese pecado
Autor: Dr. D. Lance Waldie (Pastor ― Iglesia Bíblica Harvest)
Romanos 13:11-12 ― 11 Y haced todo esto,
conociendo el tiempo, que ya es hora de despertaros del sueño; porque
ahora la salvación está más cerca de nosotros que cuando creímos. 12 La
noche está muy avanzada, y el día está cerca. Por tanto, desechemos las obras
de las tinieblas y vistámonos con las armas de la luz.
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COMENTARIOS:
En vista del
mandato al cristiano de amar a su prójimo como fruto de su salvación (no la
raíz de la salvación) y cumplimiento de la ley de Dios, los creyentes en Cristo
han de ser recordados del "tiempo" (del gr. kairos) en el que
viven—la era o temporada. Este "tiempo" se refiere a la era después de
la resurrección de Cristo, en espera de Su regreso. Esta época, temporada, o era,
es una que conlleva acción, no es de ocio egocéntrico. Kairos y su equivalente
hebreo del Antiguo Testamento se usan con frecuencia en relación con períodos
de tiempo. Por ejemplo, durante el reinado de David como rey, los hijos de
Isacar eran descritos como "expertos en discernir los tiempos, con conocimiento
de lo que Israel debía hacer" (1
Crón. 12:32). Jesús usó este término al ser puesto a prueba por Sus
adversarios a que realizara milagros como una señal de que Él era el Mesías. En
respuesta, Jesús los reprendió por no entender los "tiempos" (Mt.
16:1-3), porque si hubieran entendido los "tiempos" (o la era del
Mesías) habrían llegado a la conclusión de que Él era realmente el Mesías.
Estando en el centro mismo de la era (tiempo) del Mesías, ¡se lo perdieron!
Pablo, sin
embargo, le estaba hablando a cristianos redimidos en Roma que conocían el
tiempo/era, es decir, el tiempo del Mesías. Esto no significa que Pablo y la
Iglesia primitiva creyeran que Jesús regresaría durante sus vidas per se; él
simplemente entendió que su generación, como todas las generaciones después de
Cristo, vivía durante la era en la que la segunda venida de Cristo (la Parusía)
era inminente—la misma era en la cual vivimos hoy. A la luz de esta verdad, él
se esforzó por advertirles a los creyentes de todo el mundo a que despertaran
de su sueño, metafóricamente hablando, que se despojaran de las obras de las
tinieblas (obras malvadas y sin amor), y se vistieran con las armas de la luz
(el amor de Cristo).
Cuando Pablo
dice que "la salvación está más cerca de nosotros que cuando
creímos", está afirmando lo obvio: que aunque la salvación fue
inicialmente cumplida simplemente por medio de la fe en Cristo, la salvación
final de una persona aguarda el día de la venida de Cristo, o la muerte de la
persona. ¡Por supuesto, ese día se acerca con cada latido del corazón! La
"noche está muy avanzada" significa simplemente que para el creyente,
sus tinieblas han pasado. ¡El "día" de Cristo, estando
"cerca", es, por lo tanto, inminente!
En Juan
3:19, Jesús deja claro que las personas malvadas (los incrédulos impíos)
prefieren las tinieblas en vez que la luz—siendo la palabra "tinieblas"
una metáfora significando lo malo, y "luz" una metáfora respecto de
la Verdad. Después de todo, las acciones de los hombres son malvadas, y cuando
esas obras son expuestas, hay vergüenza. Mientras que hay cobertura en la
oscuridad, hay exposición en la luz. Las malas acciones ocurren con mayor
frecuencia al amparo de las tinieblas, y aunque los hacedores de maldad asumen
que están ocultos, la luz de Dios los expone. Aquellos que anhelan las
tinieblas en realidad están admitiendo su odio a la luz. Es la ignorancia
deliberada acerca de Dios lo que Pablo llama "noche". Porque las
personas deliberadamente ignorantes han dejado la luz (cf. Rom.
1:18-23) mientras viven y duermen tranquilamente en sus pecados. Por el
contrario, los que viven por la "luz" son los que han recibido la
verdad divina: el Hijo de justicia que brilla a través de ellos. Los que están "despiertos"
son aquellos que están equipados como un soldado para la batalla, a servir y glorificar
a Cristo. Están armados con las "armas de la luz", que permite a los
creyentes "estar firmes contra las insidias del diablo. Porque nuestra
lucha no es contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades,
contra los poderes de este mundo de tinieblas, contra las huestes espirituales
de maldad en las regiones celestiales" (Efe.
6:11-12).
Algo para
reflexionar
Los cristianos no deben vivir como si esta vida fuera a continuar para siempre. ¡No será así! Debemos esperar ansiosamente la venida de nuestro Salvador (Heb. 9:28) cuando finalice el día de nuestra completa transformación a la imagen de Cristo (1 Jn. 3:2). Y ese día comeremos la Cena con Jesús (Mt. 26:29), y disfrutaremos de la comunión de Su Iglesia desde ese día y hasta la eternidad.