Hebreos 13:15-16 ― Nuestro sacrificio vivo a Dios

Autor: Dr. D. Lance Waldie (Pastor Iglesia Bíblica Harvest)

Hebreos 13:15-16 ― 15 Por tanto, ofrezcamos continuamente mediante [Cristo], sacrificio de alabanza a Dios... 16 Y no os olvidéis de hacer el bien y de la ayuda mutua, porque de tales sacrificios se agrada Dios.

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El sacrificio de alabanza en Hebreos 13:15-16, por medio de Cristo para Dios Padre, también es alentado por el Apóstol Pablo: “Por consiguiente, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios que presentéis vuestros cuerpos como sacrificio vivo y santo, aceptable a Dios, que es vuestro culto racional” (Rom. 12:1). El verbo en este contexto significa “ofrecer; presentar; traer”. Ahora bien, el cuerpo que ha de ser traído a Dios debe ser traído por la persona misma, y lo que trae no es simplemente su propia piel y sus huesos, sino todo su ser, lo cual es sencillamente una respuesta lógica a las misericordias de Dios. El cuerpo traído a Dios es descrito como un “sacrificio”, con tres adjetivos que describen el sacrificio: “vivo” (un participio adjetival), “santo”, y “aceptable” a Dios. ¡Nada de adoración ritualista muerta, nada de dineros robados o insignificantes, y nada que no fuera aceptable para un rey terrenal! Mientras que los sacrificios del AT eran traídos vivos al sacerdote y posteriormente matados sobre el altar, los sacrificios del NT continúan viviendo, adorando perpetuamente a Dios en vista de Sus misericordias. Como el sacerdocio del AT, los salvados por la fe son un sacerdocio santo cuyo llamamiento es ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo (1 Ped. 2:5; Ap. 1:6; 5:10).

La palabra para “sacrificio” (gr. thusia) en Romanos 12:1 es la misma palabra usada para la ofrenda que María ofreció por Jesús después que Él nació en Lucas 2:24, y es el mismo término usado en Efesios 5:2 para Cristo, quien se ofreció a Sí mismo como ofrenda a favor del hombre. En Romanos 12:1 se usa de la vida de los creyentes como una auto-ofrenda a Dios.

Mientras que Hebreos 13:15 habla de que los cristianos dan a Dios el sacrificio de alabanza, Romanos 12:1 habla del sacrificio de la persona misma. Esa persona ha de ser “santa”, un término que habla de una vida separada y sin mancha del mundo, y “aceptable” a Dios. Este término en el NT se usa casi exclusivamente con respecto a obras que agradan a Dios o a Cristo (cf. Flp. 4:18; 2 Cor. 5:9; Ef. 5:10; Col. 3:20; Heb. 13:21). De manera similar, en Tito 2:9 los esclavos han de conducirse de una manera aceptable a sus amos. Cuando los creyentes se dan cuenta de que no se pertenecen a sí mismos, sino que pertenecen total y completamente a Dios por medio de Cristo, llegan a ser sacrificios vivos y así ofrecen sus vidas y su conducta como adoración espiritual.

En Génesis 4:1-5, tanto Caín como Abel presentaron ofrendas a Dios para adoración, pues incluso Caín tenía consideración por su Creador. Pero, tristemente para Caín, Dios no se agradó de su adoración, mirando con agrado la ofrenda de Abel, pero sin tener en cuenta la de Caín. Aunque sus ofrendas se desconocen, lo que sí se sabe es que nada menos que lo mejor del pueblo de Dios será aceptable a Dios.

Alimento para pensar

Algunos cristianos hoy están frustrados por su incapacidad para tener victoria sobre el pecado en sus vidas. En lugar de sentirse victoriosos sobre pecados personales, se sienten derrotados por ellos. Algunos se entregan a cosas como la teología carismática, intentando hablar en lenguas, recibir profecía, o ser derribados en el espíritu, por decirlo así. Algunos que incursionan en estas cosas son persuadidos por un avivamiento emocional interno y creen que han sido sanados. Pero estas prácticas son egoístas y meramente intentan aprovechar al Todopoderoso para beneficio personal. La victoria espiritual y el verdadero gozo, sin embargo, no se hallan en tratar de obtener de Dios todo lo que podamos, sino en darle a Él todo lo que somos y todo lo que tenemos. Asistir a conferencias bíblicas, seminarios, y estudios de la iglesia es bueno en sí mismo, pero a menos que el corazón de uno esté inclinado a dar más a Dios en lugar de recibir más de Él, estas actividades solo producirán mayor frustración, porque la victoria se encuentra en ofrecer servicio a Dios.