Santiago 1:1a ― Santiago, el hermano de Jesús

Autor: Dr. D. Lance Waldie (Pastor ― Iglesia Bíblica Harvest)

Santiago 1:1a Santiago [también llamado "Jacobo"], siervo de Dios y del Señor Jesucristo…

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COMENTARIOS:

El autor de la epístola se llama a sí mismo “Santiago” (también llamado “Jacobo”). Entre los 12 discípulos de Cristo, el nombre Santiago/Jacobo aparece tres veces. Está Jacobo, el hijo de Zebedeo—hermano de Juan (Mt. 10:2; Lc. 6:14), Jacobo el hijo de Alfeo (Mt. 10:3; Lc. 6:15), y Jacobo el padre del otro discípulo llamado Judas (Lc. 6:16; Jn. 14:22; Hch. 1:13). Puesto que se sabe que Jacobo, el hijo de Zebedeo, fue martirizado bajo Herodes Agripa en el año 44 d. C. (Hch. 12:2), y la epístola fue escrita después de eso, él no puede ser el autor. Los otros dos hombres son casi enteramente desconocidos aparte de ser nombrados en los Evangelios. Así que, por proceso de eliminación, el único otro Santiago/Jacobo que pudo haber escrito la epístola es el medio hermano de Jesús llamado Santiago (o “Jacobo”). Sus otros medio hermanos fueron Judas, Simón, y José (Mt. 13:55; Mc. 6:3)—la descendencia física de María y José.

Ahora bien, este Santiago en particular no siempre fue seguidor de Cristo (Jn. 7:3-5; cf. Mc. 3:21). Sus ojos fueron abiertos a la verdadera identidad de Jesús como Dios en la carne después de la resurrección de Jesús, pues Pablo escribió: “Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras… fue sepultado… resucitó al tercer día… se apareció a Cefas y después a los doce… a más de quinientos hermanos a la vez… después se apareció a Jacobo” (1 Co. 15:3-8, cursivas mías). Poco después, Santiago llegó a ser el líder y pastor de la iglesia de Jerusalén (Hch. 12:17; 15:13; 21:18). Pablo lo conocía como una de las “columnas” en la iglesia (Gál. 2:9), llamándolo “Jacobo, el hermano del Señor” (Gál. 1:19). Más tarde, según el historiador de la Iglesia primitiva Hegesipo, llegó a ser conocido como “Santiago el Justo”.

Al igual que su hermano Judas (autor de la epístola del NT que lleva su nombre), Santiago no se identificó a sí mismo como hermano de Jesús, refiriéndose a sí mismo solo como “siervo” del Señor, o esclavo (gr. doulos). Este término griego, uno que Pablo usó para sí mismo (cf. Rom. 1:1; Flp. 1:1; Tito 1:1), denota a uno que voluntariamente se entrega a su Amo que lo posee, sometiéndose desinteresada y absolutamente para el servicio (cf. Mt. 24:46; Lc. 2:29; Hch. 4:29; Gál. 1:10; Col. 1:7; 2 Tim. 2:24; Ap. 19:5). En el AT, aquellos a quienes Dios llamó a un servicio distintivo fueron denominados “esclavos” (doulos) del Señor—desde Abraham hasta Moisés, Josué, David, y los profetas (Jos. 14:7; 24:29; 2 Re. 17:23; Sal. 89:4, 20). Claramente, tanto Judas como Santiago vieron su relación primaria con Jesús no como hermanos de la misma madre, sino como siervos—esclavos de su Amo y Señor.

Si Santiago tenía algo de qué jactarse acerca de su relación con Jesús, era como esclavo y nada más. Después de todo, ser esclavo de Cristo trasciende una relación de sangre con Él. Incluso Jesús lo dijo. Pues cuando las multitudes le dijeron a Jesús que su madre María y sus hermanos y hermanas lo estaban buscando en una ocasión particular mientras Él predicaba, Jesús usó la ocasión para decir que aquellos que realmente hacen la voluntad de Dios son su madre, hermanos, y hermanas (cf. Mt. 12:46-50; Mc. 3:31-35), no la mujer que le dio a luz ni sus hermanos de sangre. Por ende, ni Santiago ni Judas se designaron a sí mismos hermanos o “siervos” de Cristo; se vieron a sí mismos como “esclavos” de su Amo, quien es Dios en la carne. Todos los cristianos deberían jactarse de la misma manera.

Alimento para pensar

Que Santiago se llame a sí mismo esclavo tanto de Dios como del Señor Jesucristo no significa que dividiera a los dos. Dios es el Padre, y Jesús es el Hijo. Ellos son uno en su naturaleza y atributos, pero distintos en sus roles y funciones. Son, como escribe J. P. Lange, “ejerciendo un solo dominio” (Jn. 17:3). Santiago, por tanto, creía que el Dios del AT es el mismo que el Dios del Nuevo Pacto, y como fiel esclavo de Él, Lange dice que el servicio de Santiago fue “ofrecido a Dios y a Jesucristo con conciencia, obediencia, y operación indivisas”. ¡Qué gran comentario sobre lo que un cristiano debe ser! En un día cuando los cristianos se parecen tanto a la cultura que los rodea, un esclavo de Cristo que se somete a Dios sobresale como un verdadero miembro de la familia de Dios. Oh, el ser así.