Mateo 13:5-7, 20-22 ― ¿Salvación fructífera o sin fruto?

Autor: Dr. D. Lance Waldie (Pastor Iglesia Bíblica Harvest)

Mateo 13:5-7, 20-22 5 Otra parte [de las semillas] cayó en pedregales donde no tenía mucha tierra; y enseguida brotó porque no tenía profundidad de tierra; 6 pero cuando salió el sol, se quemó; y porque no tenía raíz, se secó. 7 Otra parte cayó entre espinos; y los espinos crecieron y la ahogaron… 20 Y aquel en quien se sembró la semilla en pedregales, este es el que oye la palabra y enseguida la recibe con gozo; 21 pero no tiene raíz profunda en sí mismo, sino que solo es temporal, y cuando por causa de la palabra viene la aflicción o la persecución, enseguida tropieza y cae. 22 Y aquel en quien se sembró la semilla entre espinos, este es el que oye la palabra, mas las preocupaciones del mundo y el engaño de las riquezas ahogan la palabra, y se queda sin fruto.

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COMENTARIOS:

Jesús predicó un sermón en Mateo 13 revelando las diversas clases de personas que oyen predicar el evangelio. Algunos lo oyen, y el diablo viene inmediatamente y se lo roba (Mt. 13:19). Otros lo oyen y lo creen, pero finalmente caen. Alguien de esa clase se describe como semillas sembradas en “pedregales”, sin “mucha tierra”. Esta persona existe hoy como alguien que oye el evangelio “y enseguida [lo] recibe con gozo”. ¡Estas personas profesan a Cristo! Sin embargo, puesto que la tierra era poca, como enseña la parábola, cuando salió el sol quemó el brote, y este se secó y murió. Por ende, Jesús equipara el suelo rocoso y superficial con alguien que aparentemente lo recibe a Él por fe, pero “cuando por causa de la palabra viene la aflicción o la persecución, enseguida tropieza y cae”. Estas personas no cuentan con sufrir por su fe. Cuando sufren, abandonan a Cristo. Al carecer de “raíz profunda”, cuando los fuertes vientos de la vida soplan con dureza, caen. Teniendo solamente la verdad sin conocimiento, no pueden soportar las pruebas asociadas con la fe en Cristo. El Apóstol Juan dijo: “Salieron de nosotros, pero en realidad no eran de nosotros, porque si hubieran sido de nosotros, habrían permanecido con nosotros; pero salieron, a fin de que se manifestara que no todos son de nosotros” (1 Jn. 2:19).

Otra clase de supuesto cristiano está representado por tierra con espinos debajo de la superficie. Al igual que la tierra pedregosa, también brotan, pero los espinos crecen alrededor de sus raíces, los ahogan y les impiden dar fruto. Mientras que aquellos representados por la tierra pedregosa cayeron (gr. skandalizo) “por causa de la palabra”, de las personas de terreno espinoso, por las ansiedades del mundo y su deseo de riqueza, simplemente se dice que llegan a ser “sin fruto”. Chuck Swindoll dice: “Describe perfectamente a muchos cristianos estadounidenses, que abrazan la Palabra de Dios y se llaman seguidores de Cristo, pero nunca sacrifican nada significativo. Simplemente añaden la Biblia y los sermones dominicales a su abarrotado almacén mental, junto con el dinero, las posesiones, y todas las ansiedades que acompañan a la riqueza. Pasan los años, y nunca progresan en su caminar espiritual. Las ‘preocupaciones’ que Jesús tenía en mente son los afanes asociados con perder algo que apreciamos demasiado. Ese es el peligro de la riqueza material: con demasiada facilidad pensamos en términos de prevención de pérdidas”.

Los deseos mundanos reemplazan a Cristo en la vida de algunas personas. Así viven sus días sin dar fruto. Estos son “adúlteras” espirituales (Stg. 4:4) que se apartan de confiar en Cristo para confiar en sus riquezas. Santiago dice: “¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad hacia Dios? Por tanto, el que quiere ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios”.

Alimento para reflexionar 

La salvación verdadera no puede perderse. Sin embargo, la parábola de Jesús prueba que algunos que piensan tener salvación en realidad no la tienen. Pueden venir a la iglesia por un tiempo, pero o bien no perseveran en sus pruebas, o bien quedan abrumados por el amor a las riquezas y por las ansiedades mundanas. Algunos caen, y nunca los volvemos a ver, mientras que otros simplemente permanecen sin dar fruto. En cuanto a ti, pruébate verdadero perseverando fielmente en todo lo que Dios pone delante de ti cada día, y avanza para nunca dejar que el deseo de riquezas y fama ocupe el lugar de Jesucristo en tu vida. ¡Sé hallado fiel!