Santiago 1:2-4 ― Perfección por medio de las pruebas

Autor: Dr. D. Lance Waldie (Pastor Iglesia Bíblica Harvest)

Santiago 1:2-4 ― 2 Tened por sumo gozo, hermanos míos, el que os halléis en diversas pruebas, 3 sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia, 4 y que la paciencia tenga su perfecto resultado, para que seáis perfectos y completos, sin que os falte nada.

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COMENTARIOS:

Puesto que las pruebas de la vida son dadas por Dios y tienen un propósito divino, no es de extrañar que Santiago diga a los cristianos que “tened por sumo gozo…el que os halléis en diversas pruebas”. El verbo “tened” (gr. hēgeomai) es un imperativo aoristo griego que significa urgencia. Significa “tener una opinión” de algo, “tener en cuenta”, como reunir información y formarse una conclusión sobre un tema, en este caso “diversas pruebas”. “Pruebas” (gr. peiasmos) es la misma palabra traducida “tentaciones” en otros contextos. Sin embargo, las dos son distintas, porque aunque Dios sí prueba a Su pueblo (p. ej., Job), Él nunca tienta a nadie con el mal (Stg. 2:13-14). El contexto siempre determina si la palabra se traduce “prueba” o “tentación”. En el contexto de Santiago, los cristianos estaban atravesando la prueba de la persecución, y Santiago los animaba a abrazar esto con gozo. Jesús dijo algo parecido en su Sermón del Monte: “Bienaventurados seréis cuando os insulten y persigan, y digan todo género de mal contra vosotros falsamente, por causa de mí. Regocijaos y alegraos, porque vuestra recompensa en los cielos es grande, porque así persiguieron a los profetas que fueron antes que vosotros” (Mt. 5:11-12).

Por supuesto, ni Santiago ni Jesús dijeron jamás a sus oyentes que fueran en busca de pruebas o que consideraran la prueba misma como gozosa. Ciertamente Jesús no consideró la cruz ni los horrores de Sus azotes hasta Su crucifixión como gozosos. Las pruebas, por definición, son difíciles y dolorosas. Sin embargo, el gozo puede hallarse en medio de ellas. Es nuestra perspectiva del sufrimiento lo que debemos “tener” en cuenta. Mientras que muchos han abandonado su fe debido al sufrimiento y a diversas pruebas, la Escritura es clara en que los sufrimientos están destinados para el bien de los creyentes. Santiago dice que consideremos el hecho de que la fe de uno, al ser puesta a prueba, “produce paciencia” (v. 3). Notar el participio presente, “produce” (gr. katergazomai), porque habla de una obra continua, cuyo resultado es “paciencia” (gr. hupomonē)—también traducido perseverancia, firmeza, o aguante, resistencia. A Pablo le encantaba el término, usándolo 16 veces (p. ej., 2 Cor. 6:4; 12:12; 1 Tes. 1:3). Juan igualmente lo usa siete veces en el libro de Apocalipsis en el contexto de pruebas (p. ej., 1:9; 2:2; 13:10; 14:12).

Sin embargo, Santiago no busca simplemente animar a los cristianos en la paciencia perseverante. Aunque es importante, la paciencia misma no es lo más importante. La paciencia debe progresar hacia su “perfecto resultado para que seáis perfectos y completos, sin que os falte nada”. Puesto que Santiago afirma en otro lugar que nadie será jamás verdaderamente perfecto (3:2), la perfección sin pecado no es lo que tiene en mente. Claramente, quiere que los cristianos permanezcan fieles durante toda su vida. Así que el “perfecto resultado” de la perseverancia, aunque Santiago no lo declara, reflejaría el fruto del Espíritu (Gál. 5:6; cf. Rom. 6:22), incluyendo permanecer en Cristo, amándolo a Él y unos a otros (Jn. 15:1-17; cf. Rom. 13:8; 2 Pe. 1:6). Obviamente esta perfección no es una sola virtud; más bien, cuando uno entiende que Dios obra soberanamente por medio de nuestros sufrimientos, perseveramos, y lo consideramos un gozo ser parte de lo que Dios está haciendo en nuestras vidas y en el mundo que Él creó. Parece que el deseo de Dios para Su pueblo no es necesariamente entender todo lo que Él está haciendo, sino confiar en Él en todas las cosas. Así que cuando los cristianos soportan pruebas, están alcanzando su “perfecto resultado”.

Santiago nos enseña a valorar el carácter por encima de la comodidad—carácter que viene de las pruebas. Por ende, él enfatiza que nuestra madurez espiritual supera nuestro crecimiento físico, porque si valoramos lo físico por encima de lo espiritual, nunca lo “tendremos por sumo gozo” cuando enfrentemos pruebas. Vivir para el día, y no para el futuro, hará que alcemos nuestros puños contra Dios cuando Él nos haga pasar por pruebas. Job dijo: “Pero Él sabe el camino que tomo; cuando me haya probado, saldré como el oro” (23:10).

Alimento para pensar

La perfección a la que Jesús nos llamó (Mt. 5:48) es la de un carácter que madura, donde amamos a Cristo y somos completos. Eso solo puede venir por medio de pruebas. No viene por leer libros ni por oír sermones. Viene por medio de sufrimientos, cuyo resultado será nuestra perfección.