Santiago 2:1 ― Nuestro glorioso Señor Jesucristo

Autor: Dr. D. Lance Waldie (Pastor Iglesia Bíblica Harvest)

Santiago 2:1 1 Hermanos míos, no tengáis vuestra fe en nuestro glorioso Señor Jesucristo con una actitud de favoritismo.

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COMENTARIOS:

En primer lugar, notamos en Santiago 2:1 que Santiago se dirige a “hermanos míos”. Siendo Santiago uno de los medio hermanos de Jesús (cf. Mt. 13:55), y siendo Jesús de las tribus de Israel, específicamente de Judá (Mt. 1:1-16), Santiago era judío. Por lo tanto, sus “hermanos” eran las doce tribus de Israel (Stg. 1:1), más específicamente cristianos judíos (1:2, 19; 2:1, 5, 14; 3:1, 10; 4:11; 5:12, 19) y, por extensión, todos los creyentes, ya sean judíos o gentiles. Sabiendo que su audiencia era cristiana—que la salvación es solo por la gracia de Dios, solo por medio de la fe en Jesucristo solamente (Ef. 2:8-9), Santiago no estaba dispuesto a permitir que los cristianos profesantes estuvieran ociosos en su fe; él exigió que pusieran su fe a trabajar. Porque sin obras, la fe no puede ser verificada (Stg. 1:22; cf. Ef. 2:10).

En segundo lugar, Santiago habla de cómo los cristianos deben “tener” (gr. echō) su fe en Jesús. El término simplemente significa “tener”—cómo los cristianos profesantes tienen continuamente, o viven, en su fe salvadora. El punto que hará en los vv. 1-13 es que los cristianos verdaderos no son parciales hacia una persona o grupo por encima de otro; no muestran “favoritismo”. Si son judíos, no favorecen a judíos por encima de cristianos gentiles. Y si son ricos, los ricos no favorecen a los ricos por encima de los pobres.

En tercer lugar, Santiago habla del objeto de nuestra fe cristiana: nuestro “glorioso Señor Jesucristo”. En esta frase vemos a “Jesús” colocado entre “Señor” y “Cristo”, y los tres términos son modificados por “glorioso”. Primero, “glorioso” (gr. doxa) es un término en el NT que significa “honor; resplandor; esplendor”, un término usado para deidad, o para algo asociado con deidad. Nadie en la Escritura excepto Dios es “glorioso”. Por lo tanto, Santiago exalta a su medio hermano como plenamente Dios (Col. 2:9).

Segundo, Santiago llama a Jesús “Señor” (gr. kurios). Aunque este término puede traducirse “amo” y “señor”, como términos de respeto, es el término que los eruditos de la LXX usaron para traducir el santo nombre de Dios (Yahweh). Jesús, siendo Dios en carne (Jn. 1:1-2, 14), es por tanto llamado “Señor”.

Tercero, Santiago se refiere a Jesús como “Cristo” (gr. Christos), el equivalente griego del hebreo “Mesías”, o el ungido. Se refiere al que libera. Ahora bien, puesto que los tres términos modifican a “Jesús” (gr. Iēsous), la traducción griega del hebreo “Josué”, un nombre que literalmente significa “Yahweh salva”, es obvio que Jesús es Dios. ¿Qué otra conclusión podría sacarse?

Jesús es Dios

  • …el Hijo de Dios ha venido y nos ha dado entendimiento a fin de que conozcamos al que es verdadero… su Hijo Jesucristo. Este es el verdadero Dios y la vida eterna (1 Juan 5:20).
  • Los judíos respondieron a Jesús: “No te apedreamos por obra buena, sino por blasfemia; y porque tú, siendo hombre, te haces Dios” (Jn. 10:33).
  • El sumo sacerdote dijo a Jesús: “Te conjuro por el Dios viviente que nos digas si tú eres el Cristo, el Hijo de Dios”. Jesús dijo: “Tú mismo lo has dicho; sin embargo, os digo que desde ahora veréis al Hijo del Hombre sentado a la diestra del Poder, y viniendo sobre las nubes del cielo”. Entonces el sumo sacerdote rasgó sus vestiduras, diciendo: “¡Ha blasfemado!” (Mt. 26:63–65).
  • Jesús dijo: “Hombre, tus pecados te son perdonados”. Los escribas y fariseos dijeron: “…¿Quién puede perdonar pecados, sino solo Dios?” (Lc. 5:20–25).
  • …le pondrás por nombre Jesús, porque Él salvará a su pueblo de sus pecados (Mt. 1:21).
  • He aquí, la virgen concebirá y dará a luz un hijo, y le pondrán por nombre Emmanuel, que traducido significa: Dios con nosotros (Mt. 1:23).
  • Juan el Bautista preparó el camino para “Yahweh”, Jesús mismo (Mc. 1:1-11).
  • Jesús: “Antes que Abraham naciera, yo soy” (Jn. 8:58; cf. Éx. 3:14).