Santiago 2:21-24 ― El ejemplo de fe de Abraham

Autor: Dr. D. Lance Waldie (Pastor Iglesia Bíblica Harvest)

Santiago 2:21-24 ― 21 ¿No fue justificado por las obras Abraham nuestro padre cuando ofreció a Isaac su hijo sobre el altar? 22 Ya ves que la fe actuaba juntamente con sus obras, y como resultado de las obras, la fe fue perfeccionada; 23 y se cumplió la Escritura que dice: Y Abraham creyó a Dios y le fue contado por justicia, y fue llamado amigo de Dios. 24 Vosotros veis que el hombre es justificado por las obras y no solo por la fe.

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COMENTARIOS:

En el v. 21, Santiago llama a Abraham “nuestro padre”. Hay dos razones para esto. Primero, Abraham fue el progenitor del pueblo judío, por lo que es el padre de todos los judíos a través de su hijo Isaac y su nieto Jacob. Segundo, Abraham es el padre de todos los que son salvos por fe—ya sean judíos o gentiles (Rom. 4:11), pues los gentiles que creen en Jesucristo son considerados descendencia de Abraham a través de la fe (Gál. 3:16). Abraham le creyó a Dios cuando Dios le prometió cosas que parecían imposibles (Gén. 15:6), siguiendo a Dios hasta el punto de estar dispuesto a ofrecer a su hijo Isaac como holocausto (Gén. 22). Aunque Dios impidió esto, la fe de Abraham fue vindicada/demostrada.

Ahora bien, cuando Santiago dice que Abraham fue “justificado por las obras… cuando ofreció a Isaac su hijo sobre el altar”, esto parece contradecir al Apóstol Pablo, quien dijo que la justicia de Dios viene solo por medio de la fe en Cristo solamente para todos los que creen (Rom. 3:21-22; cf. Gál. 2:16), aparte de las obras de la Ley. Además, Pablo dice que las obras de Abraham no lo justificaron ni le dieron nada de qué jactarse ante Dios (Rom. 4:2). En la teología de Pablo, la salvación es por la gracia de Dios a través de la fe en Cristo (Efe. 2:8-9), aparte de las obras. Sin embargo, está claro que Pablo también creía que las obras siguen de forma natural a la fe genuina (cf. Efe. 2:10; 2 Tim. 2:19; Tito 1:16; 2:7).

Entonces, puesto que Abraham no tenía nada de qué jactarse ante Dios en Romanos 4:2 y, por lo tanto, no fue justificado por sus obras a la luz de la salvación, lo que Santiago quiere decir cuando dice que Abraham fue justificado por las obras es que las obras de Abraham demostraron su fe genuina ante los hombres. Todo lo que Abraham hizo para su salvación fue creer a Dios, y Dios se lo reconoció por justicia (Gén. 15:6). Pero ante los hombres, las obras de Abraham probaron que su fe era genuina, ya que sus acciones vindicaron/demostraron su fe. En resumen, una cosa es creer algo como la existencia de Dios o la muerte sacrificial de Su Hijo en la cruz; los demonios creen esto y tiemblan (Stg. 2:19). Pero es otra cosa completamente distinta poner la fe en acción. Abraham hizo eso. Su historia es para que todos la lean, pues él es el padre de las fes judía y cristiana. Dios le prometió cosas aparentemente imposibles (cf. Gén. 12:1-3, 7; 15:5; 17:1-8; 22:15-18), y él confió en Dios. A medida que su fe era probada por Dios, Abraham demostró ser verdadero por sus obras; por lo tanto, fue justificado por las obras, o vindicado/demostrado por sus acciones cuando obedientemente llevó a su amado hijo Isaac a un lugar alto para sacrificarlo a Dios (Gén. 22).

Santiago dice que la fe de Abraham fue “perfeccionada”, o completada, por sus acciones. Esto dista mucho de aquellos que no tienen acciones para perfeccionar o completar su conocimiento de Dios, lo cual no es más que una fe muerta en Dios. El lenguaje de Santiago a lo largo de su epístola demuestra que creer en Cristo es ciertamente vital para la salvación. Pero para que la fe de uno sea perfeccionada, las pruebas dadas por Dios deben ser soportadas con gozo y sabiduría (1:2-5). Dios no añade buenas obras para la salvación, pero demuestra con el ejemplo de Abraham el fruto que brota naturalmente de la raíz de la fe salvadora, a saber, las buenas obras. Las obras fructíferas de los cristianos—su amor por Cristo, o bien los exponen como falsos creyentes, o bien esas obras demuestran su fe como genuina.

Dado que las acciones de Abraham obraron de acuerdo con su fe en medio de grandes pruebas y tribulaciones, fue llamado “amigo de Dios” (cf. 2 Crón. 20:7; Isa. 41:8). Jesús dijo lo mismo a Sus discípulos en Juan 15:14: “Vosotros sois mis amigos si hacéis lo que yo os mando”. Sin duda, Abraham nunca se refirió casualmente a Dios como su amigo o cuate/pana/asere, pero la Biblia enseña claramente que aquellos que hacen la voluntad de Dios son llamados amigos de Dios. Por lo tanto, Santiago resume su argumento diciendo: “Vosotros veis que el hombre es justificado por las obras y no sólo por la fe”.