Santiago 3:13

Fecha: 10 de agosto de 2026

Autor: Dr. D. Lance Waldie (Pastor ― Iglesia Bíblica Harvest)

Pasaje bíblico de estudio:  Santiago 3:13 ― ¿Quién es sabio y entendido entre vosotros? Que muestre por su buena conducta sus obras en mansedumbre de sabiduría.

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COMENTARIOS:

Tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento hay dos tipos de sabiduría: la sabiduría de Dios y la sabiduría terrenal (cf. Stg. 3:15). En 3:13, Santiago propone la siguiente prueba de la verdadera salvación: si uno posee sabiduría y entendimiento. Santiago, sin embargo, no está hablando de inteligencia, y no está hablando de sabiduría terrenal; está hablando de la fe salvadora en Jesucristo—una fe que posee un cierto tipo de sabiduría contraria a la sabiduría terrenal. Este tipo de sabiduría no se mide por lo que una persona sabe per se; se mide por cómo vive una persona.

En el AT, cuando Dios ofreció conceder al recién coronado rey Salomón cualquier cosa que pidiera, ya fueran riquezas, honor, fama, etc., Salomón pidió solo una cosa: sabiduría (2 Crón. 1:7-13). Dado que la sabiduría lo guiaría a través de los problemas económicos, militares, y sociales de su reinado, la única manera de gobernar sobre el pueblo de Dios con algún grado de éxito era recibir la sabiduría que viene de Dios. Salomón escribiría más tarde: « El principio de la sabiduría es el temor del Señor» (Prov. 9:10; cf. 1:7; Job 28:28; Sal. 111:10). Pocos lo sabían mejor que Salomón.

En el AT, los poseedores de sabiduría piadosa eran hombres y mujeres de fe (por ejemplo, Abraham, Noé, Moisés, David), personas destacadas en Hebreos 11 como los baluartes de la salvación del AT. Esta sabiduría salvadora es un don de Dios, visto no solo en cómo se la dio a Salomón, sino en cómo se la dio a hombres como Daniel. Pues después de que Nabucodonosor tomó a Judá cautivo a Babilonia en el 605 a. C., Dios dio a Daniel y a sus tres amigos «conocimiento e inteligencia en toda clase de literatura y sabiduría; además Daniel entendía toda clase de visiones y sueños» (Dan. 1:17; cf. 5:14).

En el Libro de Proverbios, la sabiduría es personificada como una mujer que llama a los simples para que la reciban y la acojan (Prov. 8). La verdadera sabiduría se refería no solo a oír hablar a Dios, sino a obedecer la palabra de Dios: «Y ahora, Israel, ¿qué requiere de ti el Señor tu Dios, sino que temas al Señor tu Dios, que andes en todos sus caminos, que le ames y que sirvas al Señor tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma, y que guardes los mandamientos del Señor y sus estatutos que yo te ordeno hoy para tu bien?» (Deut. 10:12-13; cf. 8:6; 14:23; 17:19).

Santiago dice: «Pero si alguno de vosotros se ve falto de sabiduría, que la pida a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada» (1:5). El Apóstol Pablo declaró que Cristo es «poder de Dios y sabiduría de Dios... el cual se hizo para nosotros sabiduría de Dios, y justificación, y santificación, y redención» (1 Cor. 1:24, 30). Recordó a los colosenses que en Cristo «están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento» (Col. 2:3). Y a los cristianos romanos Pablo escribió: «¡Oh, profundidad de las riquezas y de la sabiduría y del conocimiento de Dios! ¡Cuán insondables son sus juicios e inescrutables sus caminos!» (Rom. 11:33).

Aquel que tiene la sabiduría, o la salvación, mostrará «por su buena conducta sus obras en mansedumbre de sabiduría» (Stg. 3:13). Si una de las pruebas de la fe verdadera (cf. 2 Cor. 13:5) es la sabiduría piadosa—la fe en acción, entonces tal persona edificará su vida sobre la base de la roca de Cristo, no sobre la base arenosa de la sabiduría terrenal (Mt. 7:24-26). Esa persona está lista ahora mismo para el regreso de Cristo, un hombre que se encuentra ocupado en su fidelidad a Cristo en la segunda venida (Mt. 24:42-52; 25:1-13). Dado que Jesucristo mismo es «poder y sabiduría de Dios» (1 Cor. 1:24, 30), y dado que Sus palabras encontradas en las Escrituras son capaces de darnos la sabiduría que conduce a la salvación mediante la fe que está en Cristo Jesús (2 Tim. 3:15), entonces la sabiduría de la que habla Santiago es la fe salvadora. Y la fe salvadora tiene un aspecto específico, un aspecto que Santiago describe en 3:13-18. Él describirá tanto lo que es la verdadera sabiduría, como lo que no es. Entonces, «¿Quién es sabio y entendido entre vosotros?» Respuesta: aquellos que aman a Cristo y cuya conducta indica claramente tal cosa. Todos los demás demostrarán ser falsos creyentes, buscando sabiduría terrenal y evitando la sabiduría piadosa.