Santiago 4:4-6 ― Adulterio espiritual, Parte 2
Autor: Dr. D. Lance Waldie (Pastor ― Iglesia Bíblica Harvest)
Santiago 4:4-6 ― 4 ¡Oh almas adúlteras!
¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad hacia Dios? Por tanto, el
que quiere ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios. 5 ¿O
pensáis que la Escritura dice en vano: El celosamente anhela el
Espíritu que ha hecho morar en nosotros? 6 Pero
Él da mayor gracia. Por eso dice: Dios resiste a los soberbios pero da
gracia a los humildes.
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COMENTARIOS:
Las acusaciones de Santiago contra algunos en su
audiencia sobre cometer homicidio (4:2)
y ser almas adúlteras (v.
4) son acusaciones serias que nadie esperaría encontrar en una iglesia
cristiana. Sin embargo, según Cristo mismo, cometemos homicidio en el corazón
cada vez que nos enojamos con un semejante (Mt.
5:21-22). Así que, aunque alguien haya sido culpable de ese crimen capital,
todos los que luchaban con celos amargos y ambición personal (3:16)
dentro de la iglesia, aquellos con disputas y que estaban en conflicto, eran
culpables de homicidio en el corazón. Además, al abandonar su amor por Dios y
hacerse amigos del malvado sistema mundial—teniendo envidia de otros y
resintiéndolos por lo que les faltaba a ellos y por lo que otros tenían—se
habían convertido en adúlteros espirituales. Santiago dice muy claramente “que
la amistad del mundo es enemistad hacia Dios”, y aquel que desea la amistad del
mundo “se constituye enemigo de Dios” (v.
4).
Por lo tanto, en el v.
5, Santiago no está citando un pasaje particular del Antiguo Testamento;
más bien, habla de “la Escritura” como un todo con respecto a cómo Dios percibe
a aquellos que se apartan de Él y se hacen amigos del mundo: “El Espíritu que
Él ha hecho morar en nosotros nos anhela celosamente” (LBLA). Aunque se traduce
de diversas maneras en otras versiones en español e inglés, el significado es
que Dios tiene celos del “espíritu” del hombre al cual Él concedió la vida,
pero que se ha extraviado de la fidelidad hacia Él: adulterio espiritual. O
bien, es el “Espíritu” de Dios que mora en los creyentes quien tiene celos del
cristiano que vive en adulterio espiritual. De una u otra manera, Santiago
habría estado pensando en pasajes del AT como Éxodo
20:5; 34:14,
Zacarías
8:2, y el ministerio del profeta Oseas, todos los cuales hablan del celo
justo de Dios por Su propio pueblo que se ha alejado.
Entonces, ¿qué hay de aquellos que se hacen amigos del
mundo hoy y se han alejado de Cristo, su primer amor? A través de sus propias
debilidades, sucumben diariamente a sus hedonismos: pornografía, ocio,
materialismo, etc. Otros luchan con la justicia de Dios, cuestionando la bondad
de Dios tras un diagnóstico reciente de cáncer, la muerte de un ser querido, la
pérdida de un empleo, o un amigo traicionero. ¿Puede haber gracia para ellos?
¡Sí! Pero no gracia para salvación, pues los hijos de Dios ya poseen tal
gracia. Los cristianos en el pecado del adulterio espiritual pueden esperar una
“mayor gracia” (v.
6), gracia sobre gracia de parte de Dios. Recordamos Hebreos
4:16: “Por tanto, acerquémonos con confianza al trono de la gracia para que
recibamos misericordia, y hallemos gracia para la ayuda oportuna”. Y las
palabras de Pablo en Romanos
5:20: “Y la ley se introdujo para que abundara la transgresión, pero donde
el pecado abundó, sobreabundó la gracia”. Del mismo modo, Juan escribió: “Pues
de su plenitud todos hemos recibido, y gracia sobre gracia” (Jn.
1:16).
¿Cuál es la vía para recibir esta “mayor gracia” de
Dios cuando estamos en medio del adulterio espiritual? Santiago cita Proverbios
3:34 que dice: “Ciertamente Él se burla de los burladores, pero da gracia a
los afligidos”. En otras palabras, Dios recibirá de nuevo a los adúlteros
espirituales en comunión a través del arrepentimiento humilde. Sin un
arrepentimiento humilde, no importa lo que un profesante en Cristo pueda creer,
sus acciones reivindicarán si realmente ama a Cristo.
Alimento para la reflexión
Nuestro mundo hace mucho que se apartó de cualquier fidelidad a Dios. Incluso en nuestras iglesias hoy, cristianos profesantes están viviendo en adulterio espiritual, muchos de ellos en adulterio físico. Tenemos esta tendencia pecaminosa de codiciar lo que otros tienen, envidiando que ellos tengan lo que nosotros queremos. ¿No es esa la esencia del socialismo y del comunismo—personas que tienen celos de aquellos más ricos que ellos, creyendo que la vida no es justa? No es de extrañar que el comunismo sea popular hoy en día, pues se aprovecha de los celos de la gente. Este sistema satánico proviene directamente del diablo, pues el diablo mismo desafió a Eva en el Edén sugiriendo que Dios la estaba estafando (Gén. 3:1-6), privándola de lo que ella codiciaba. Por lo tanto, debemos reconocer cuán malvada es la codicia, las disputas que resultan de ella, y a qué conduce todo esto en última instancia: el adulterio espiritual castigado eternamente por Dios. Si usted ha sido culpable de ello, sin embargo, la gracia de Dios es abundante para aquellos que se arrepienten. Solo para aquellos que se arrepienten.