Santiago 5:13 ― Ora y alaba
Autor: Dr. D. Lance Waldie (Pastor ― Iglesia Bíblica Harvest)
Santiago 5:13 ― 13 ¿Sufre
alguno entre vosotros? Que haga oración. ¿Está alguno alegre? Que cante
alabanzas.
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COMENTARIOS:
En los vv.
10-11, Santiago animó a los cristianos, diciéndoles que consideraran a los
profetas y a Job, cómo sufrieron por predicar la palabra de Dios y se
mantuvieron fieles bajo prueba. El autor de Hebreos habla de ellos diciendo: «…los
profetas; quienes por la fe conquistaron reinos, hicieron justicia, obtuvieron
promesas, cerraron bocas de leones, apagaron la violencia del fuego, escaparon
del filo de la espada; siendo débiles, fueron hechos fuertes, se hicieron
poderosos en la guerra, pusieron en fuga a ejércitos extranjeros… fueron
torturados, no aceptando su liberación, a fin de obtener una mejor
resurrección. Otros experimentaron vituperios y azotes, y hasta cadenas y
prisiones. Fueron apedreados, aserrados, tentados, muertos a espada; anduvieron
de aquí para allá cubiertos con pieles de ovejas y de cabras; destituidos,
afligidos, maltratados…, errantes por desiertos y montañas, por cuevas y
cavernas de la tierra» (Heb.
11:32-38). Ahora en el v. 13 Santiago pregunta: «¿Sufre alguno entre
vosotros?». Santiago sabía que sí, y les dijo que hicieran «oración». Ahora
lleva a la audiencia de vuelta al principio con las «diversas pruebas» en las
que les dijo que se gozaran en 1:2.
La respuesta a qué hacer cuando alguien «sufre» (gr. kakopatheō) es la
oración: «que haga oración». Aunque Santiago menciona la oración en 1:5
para pedir sabiduría, aquí enfatiza la oración. Dado que este es el clímax de
su epístola, la oración en este punto es la conclusión lógica de toda su carta.
De hecho, el verbo en tiempo presente significa oración continua—«que
haga oración continua». Pablo cerró del mismo modo algunas de sus epístolas con
exhortaciones similares (Rom.
15:30-32; Flp.
4:6; Col.
4:2-4; 2
Tes. 3:1-2; cf. Heb.
13:18-19), diciendo: «Con toda oración y súplica orad en todo tiempo en el
Espíritu, y así, velad con toda perseverancia y súplica por todos los santos» (Ef.
6:18). «orad sin cesar; dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de
Dios para vosotros en Cristo Jesús» (1
Tes. 5:17-18). Aunque Santiago no especifica cuál es el sufrimiento que
requiere oración, todo el contexto de su epístola fue escrito porque su
audiencia estaba en angustia y sufrimiento. En el v.
11, Santiago también alude al sufrimiento de Job. Pero la verdad es que la
oración no necesita una razón específica. Los cristianos simplemente deben
orar. De hecho, la oración es la efusión natural de todo verdadero creyente en
Cristo.
Los cristianos que sufren tienden a orar por la sanidad de dolencias
físicas, la restauración de pérdidas económicas, y respuestas de por qué sus
seres queridos sufren y mueren. Sin embargo, Santiago no nos enseña a orar por
la restauración de todo lo que perdemos. En 1:5,
después de decirle a su audiencia que se gozara en medio de sus pruebas, les
dijo que oraran pidiendo sabiduría. Eso ciertamente encaja aquí también. Por lo
tanto, se podría deducir con precisión que Santiago quiere decirle a su
audiencia que ore pidiendo la fuerza espiritual necesaria para soportar los
sufrimientos con fe, como los profetas y Job.
Para aquel en el otro extremo del espectro, que no está sufriendo sino
que está «alegre» (gr. euthumeō), literalmente teniendo «buen ánimo», le indica
que «cante alabanzas». La palabra «alegre» se usa solo en otros dos lugares en
el NT (Hch.
27:22, 25) donde significa «paz mental», específicamente Pablo exhortando a
sus compañeros de viaje a tener buen ánimo en medio de la feroz tempestad que
estaba despedazando su barco y amenazando sus propias vidas (Hch.
27:33-36). Por lo tanto, estar alegre es algo que el mismo Pablo animó en
medio de situaciones de peligro de muerte (cf. Hch.
16:25). Santiago dice que en medio de esas circunstancias, los alegres
deben «cantar cánticos de alabanza». Esta es una sola palabra en griego—psallō,
de la cual deriva «salmo». El tiempo del verbo implica cánticos de alabanza continuos
a Dios (Rom.
15:9; 1
Cor. 14:15; Ef.
5:19). El punto de Santiago es que cuando un cristiano está alegre, por la
razón que sea, el fruto de su gozo debe dirigirse hacia Cristo. Siempre.
Alimento para reflexionar
Santiago es consistente sobre cómo debemos manejar cada situación que enfrentamos. Nuestro gozo puede manifestarse en cánticos de alabanza mientras sufrimos. Y dado que los cánticos de alabanza se dirigen a Dios, la oración se practica ya sea que oremos con un corazón alegre o con un alma cansada. Recordemos, debemos ser «pacientes… hasta la venida del Señor… fortalecer [nuestros] corazones, porque la venida del Señor está cerca… no os quejéis unos contra otros» (Stg. 5:7-9). ¡Hagamos esto con gozo! Después de todo, es nuestro destino de este lado de la eternidad sufrir en algún nivel. Que seamos fieles en medio de ello.