Santiago 5:14-15a ― ¿Enfermo? Llama a los ancianos – Parte 2

Autor: Dr. D. Lance Waldie (Pastor ― Iglesia Bíblica Harvest)

Santiago 5:14-15a ― 14 …Que llame a los ancianos de la iglesia y que ellos oren por él, ungiéndolo con aceite en el nombre del Señor; 15 y la oración de fe restaurará al enfermo, y el Señor lo levantará...

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COMENTARIOS:

En el contexto de un creyente espiritualmente débil que está atormentado por el pecado o por las duras pruebas de la vida, incapaz de salir adelante solo y necesitado de oración, Santiago lo exhorta a que «llame a los ancianos de la iglesia». Notablemente, no son los ancianos quienes deben buscar al enfermo; es el enfermo quien debe buscar a los ancianos y «que ellos oren por él, ungiéndole con aceite en el nombre del Señor».

Lo que se asume aquí es que el cristiano débil necesitado de oración es realmente parte de una iglesia local, no alguien que se llama a sí mismo cristiano pero que no asiste a la iglesia y no tiene ancianos que oren regularmente por él o ella. «Que llame» (gr. proskalesasthō) es un imperativo aoristo griego que no solo habla de urgencia, sino que significa que la persona débil es quien debe hacer el llamado, no los ancianos. Esto implica que la persona necesitada ha reconocido su debilidad, se ha confesado y arrepentido de sus pecados, y está lista y preparada para la ayuda que solo los ancianos de la iglesia pueden brindar.

Lo que los ancianos están llamados a hacer es orar «por» un cristiano débil—«por», que en griego es sobre o encima de, es en el sentido de estar «en proximidad a»—al lado de, junto a, etc. Ahora bien, dado que en ningún otro lugar del NT se espera ni se pide a los ancianos de la iglesia que «oren sobre» una persona débil, es probable que esta acción sea la misma que imponer las manos sobre la persona mientras oran por ella, como lo hizo Jesús en Mateo 19:13. En otras palabras, este tipo de oración se hace en persona, no a distancia.

Mientras oran por el creyente débil, los ancianos han de estar «ungiéndole» (gr. aleiphō) con aceite. Este es un gerundio que modifica al verbo principal «orar por» (gr. proseuchomai), también un imperativo aoristo de urgencia. Aunque el orar de los ancianos es el verbo principal, «ungiéndole» es la acción que lo acompaña, siendo subordinada al orar. Como el término griego para «ungir» (aleipsantes) significa «frotar con aceite», no chriō que se usa para unción ceremonial, aquí se refiere a frotar. Este aleipsantes también se usa para la mujer que «derramó» perfume sobre los pies de Jesús (Lc. 7:38, 46), y para Simón que no «ungió» con aceite la cabeza de Jesús (Lc. 7:46; cf. Mt. 6:17). Santiago, por ende, desea que los ancianos, tras ser buscados por el creyente debilitado, reconforten a al sujeto ungiéndolo literalmente con aceite mientras oran sobre él. Siendo el aceite una fuente común de refrigerio en el clima cálido y seco de Israel, parece que la oración de los ancianos «en el nombre del Señor»—el nombre de Jesús, iba acompañada de una unción física para reconfortar (cf. Sal. 23:5; 45:7). Por lo tanto, los ancianos tenían que estar presentes para tal oración, ya que la unción física así lo requiere.

Habiendo establecido firmemente que la oración acompañada de duda es pecaminosa (1:6), parece evidente por qué un pecador arrepentido llamaría a los ancianos para que oren por él en primer lugar, ¡porque en su condición debilitada, el creyente duda! Pero habiendo reconocido tal debilidad, el creyente llama a los fuertes (ancianos), y él hace una afirmación maravillosa: la oración de fe de los ancianos fieles «restaurará al enfermo» (v. 15); avivará al cristiano débil y dudoso. Asombrosamente Santiago no dice: «tal vez lo restaure» o «quizás Dios muestre misericordia»; él dice «la oración de fe restaurará al enfermo, y el Señor lo levantará». Tal garantía significa que Santiago no habla de enfermedad física, sino de debilidad espiritual.

Alimento para reflexionar

Incluso la oración de Pablo que oró tres veces por sanidad física fue denegada por Dios, porque hay momentos en que Dios fortalece nuestras debilidades manteniéndonos débiles (cf. 2 Cor. 12:7-9). Además, en 2 Timoteo 4:20, Pablo tuvo que dejar atrás a su amigo enfermo Trófimo a pesar de que poseía el don de sanidad, siendo él un apóstol. Quizás esto signifique que Dios no está tan interesado en nuestras comodidades físicas sino en nuestra sanidad y bienestar espiritual.