Santiago 5:2-3 ― Los cristianos y las riquezas; Parte 2
Autor: Dr. D. Lance Waldie (Pastor ― Iglesia Bíblica Harvest)
Santiago 5:2-3 ― 2 Vuestras riquezas se han
podrido y vuestras ropas están comidas de polilla. 3 Vuestro
oro y vuestra plata se han oxidado, su herrumbre será un testigo contra
vosotros y consumirá vuestra carne como fuego. Es en los últimos días que
habéis acumulado tesoros.
---------------------------------------------------------------------------------------------------------------
COMENTARIOS:
Dado que el término "riquezas" es un término general que implica
riqueza material—abundancia de cosechas, grano, ganado, o dinero, Santiago se está
refiriendo a todo lo que se posee en gran cantidad. Sin embargo, decir que se
han "podrido" (gr. sēpō) es probablemente una referencia a la madera
de sus casas o a las frutas, carnes, y verduras que habían almacenado. Después
de todo, ni la plata ni el ganado se pudren. El tiempo perfecto del verbo
griego "se han podrido" (tiempo pasado, acción continua) significa
que la podredumbre ya ha comenzado. Santiago está llamando la atención al hecho
de que los ricos ya han perdido su comida y refugio, o está usando el tiempo
verbal como lo usaban los profetas del AT: enfatizando la certeza de una
profecía referente al futuro inminente.
No solo los ricos habían perdido sus casas y su comida por la
putrefacción, sino que se dice que el atuendo ostentoso con el que normalmente
se adornaban están "comidas de polilla". Quizás Santiago tenía en mente las
palabras de Jesús cuando dijo: "No os acumuléis tesoros en la tierra,
donde la polilla y la herrumbre destruyen, y donde ladrones penetran y roban"
(Mt.
6:19; cf. Job
13:28). ¡Qué irónico que la ropa no sea más que alimento para las polillas,
y aun así los ricos se adornan con ella para exhibir sus propios cuerpos
podridos que se consumen debido al pecado y la rebelión!
Para empeorar las cosas, Santiago también aborda la naturaleza
transitoria del oro y la plata, de los cuales dice que "se han
oxidado". Ahora bien, dado que el oro y la plata reales no pueden
oxidarse, Santiago está hablando del uso de corta duración del dinero en esta
tierra finita. Debido a que habla de "los últimos días" (v. 3),
cuando el dinero no tiene absolutamente ningún valor, y dado que Dios, al ser
eterno, no está limitado por el tiempo, el oro y la plata ya existen en un
estado de inutilidad. Por lo tanto, aunque el hombre ve grandes y duraderos
beneficios en acumular dinero y posesiones, en realidad estas cosas
transitorias no tienen valor eterno. De hecho, contrariamente a como el hombre
puede ver las riquezas como una llave hacia la felicidad, Santiago dice que la
herrumbre que devora las riquezas "será un testigo contra vosotros y
consumirá vuestra carne como fuego".
Claramente, Santiago está hablando del juicio venidero de Dios sobre
aquellos que dicen confiar en Cristo para salvación pero que, en realidad,
confían en su riqueza. Irónicamente, la podredumbre, las polillas, y la
herrumbre que devoran la riqueza serán también lo que devore a aquellos que
depositan su confianza en cualquier cosa que no sea Cristo, quien dijo: "Vended
vuestras posesiones y dad limosnas; haceos bolsas que no se deterioran, un
tesoro en los cielos que no se agota, donde no se acerca ningún ladrón ni la
polilla destruye" (Lc.
12:33). Ezequiel abordó esto 600 años antes de Cristo, diciendo: "Arrojarán
su plata en las calles y su oro se convertirá en cosa abominable; ni su plata
ni su oro podrán librarlos el día de la ira del Señor. No saciarán su apetito
ni llenarán sus estómagos, porque su iniquidad ha llegado a ser ocasión de
tropiezo" (7:19).
Nuestra actitud hacia las riquezas es, por tanto, otra prueba de la validez de
nuestra fe.
En el v. 3b, Santiago habla de la ironía de "acumular tesoros"
(gr. thesaurizō) en los "últimos días". Dado que los
"últimos" (gr. eschatos) días son un tiempo justo antes del juicio
final de Dios sobre los pecadores, Santiago habla de la absurdidad de pensar
egoístamente en un tiempo en el que compartir la riqueza con los demás es tan
crítico (cf. Mt.
25:31-46). Como el rico insensato en Lucas
12:15-21, los ricos que Santiago tenía en mente estaban tan consumidos por
las cosas transitorias que eran completamente ajenos a los asuntos eternos.
Estando en los "últimos días", con el retorno de Cristo acercándose,
estas personas no solo fallaban en cuidar de los necesitados, sino que fallaban
en cuidar de sus propias necesidades.
Alimento para reflexionar
Dios nos da riqueza, a algunos más que a otros. Dios ya sabe cómo manejaremos la riqueza, pero Él nos da la oportunidad de aprender sobre nosotros mismos y sobre cómo manejaremos la riqueza que Él ha distribuido para Su gloria. Toda ella es pasajera, y toda le pertenece a Él. Algunos se aferran a su riqueza con fuerza mientras que otros la distribuyen libremente y parecen volverse más y más ricos. Sin embargo, una cosa es cierta: todos moriremos y daremos cuenta de cómo manejamos la riqueza que Dios nos dio. Entonces, en el día del juicio cuando estés delante de Cristo, ¿cómo afectará tu gestión de la riqueza? Quizás en el pasado la hayas manejado pobre y egoístamente. ¡Pero todavía tienes hoy! Administra bien los dones de Dios, pues un día todos daremos cuenta de nuestras vidas.