Santiago 5:4 ― Paga lo que debes
Autor: Dr. D. Lance Waldie (Pastor ― Iglesia Bíblica Harvest)
Santiago 5:4 ― 4 Mirad, el jornal de los
obreros que han segado vuestros campos y que ha sido retenido
por vosotros, clama contra vosotros; y el clamor de los
segadores ha llegado a los oídos del Señor de los ejércitos.
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COMENTARIOS:
En el v. 4, Santiago tiene en mente a los terratenientes ricos,
específicamente a aquellos que fallaron en pagarles a sus empleados. Los
terratenientes ricos eran conocidos en ese entonces (al igual que ahora) por
emplear jornaleros que se ofrecían para ser empleados de terratenientes ricos.
La parábola de Jesús sobre los trabajadores de la viña (Mt.
20:1-16) ilustra esto. De la parábola de Jesús, notamos que los
trabajadores esperaban su pago al final de la jornada laboral. De hecho, Dios
hizo provisiones para esto en la Ley Mosaica, diciendo: "No oprimirás a tu
prójimo, ni le robarás. El salario de un jornalero no ha de quedar contigo toda
la noche hasta la mañana" (Lev.
19:13). Asimismo: "No oprimirás al jornalero pobre y necesitado... En
su día le darás su jornal antes de la puesta del sol, porque es pobre y ha
puesto su corazón en él; para que él no clame contra ti al Señor, y llegue a
ser pecado en ti" (Deut.
24:14-15; cf. Prov.
11:24). También, en Malaquías
3:5 Dios dice: "seré un testigo veloz... contra los que oprimen al
jornalero en su salario". Dios obviamente se opone a aquellos que oprimen
a los pobres, específicamente a aquellos que no le pagan a sus trabajadores
después de completar un día de trabajo.
La acusación que Santiago lanzó contra los ricos en el v. 4 no fue solo
que estaban acumulando su riqueza (5:2-3),
sino que también estaban engañando a aquellos a quienes debían dinero al
negarse a pagarles, específicamente a los "obreros que han segado vuestros
campos". Dado que este tipo de trabajadores eran el peldaño más bajo en la
escala económica, y dado que no había tarjetas de crédito en aquellos días, los
jornaleros habrían dependido del dinero que recibían cada día como su sustento
para el día. El pago puntual era, por lo tanto, vital para su supervivencia. Si
los terratenientes retenían el pago al final de cada día, la vida misma podía
ponerse en peligro para estos trabajadores y sus familias. El abrupto
"¡Mirad!" al comienzo del v. 4 llama la atención sobre esta práctica
pecaminosa que no es menos que robo y fraude (cf. Mc.
10:19; 1
Cor. 6:7-8; 7:5;
1
Tim. 6:5).
Notar cómo Santiago habla del pago de los trabajadores
"clamando" a Dios, un clamor que Deuteronomio
24:15 predice que ocurrirá cuando se retiene el pago a aquellos a quienes
se le debe. El pago que clama por justicia recuerda la sangre de Abel que clamó
desde la tierra por justicia después de que Caín lo asesinara (Gén.
4:10), y el clamor de Israel por libertad de sus vínculos de esclavitud en
Egipto (Éx.
2:23). Ya sea sangre, personas, o salarios, está claro que Dios escucha los
clamores de injusticia que piden justicia junto con la liberación del peligro y
el miedo (cf. 1
Sam. 9:16; 2
Crón. 33:13). Se dice que Dios escucha esos clamores de Su pueblo, ¡y la
advertencia es que Él actúa!
Las acciones de Dios contra los ricos pueden verse de dos maneras. Para
aquellos que claman a Él por liberación, Sus acciones son un alivio de la
servidumbre bien recibido. Pero para los ricos que defraudan, Dios es
"Yahweh Sabaot"—el Señor de los ejércitos. David se paró ante Goliat
como representante de los ejércitos de Dios (1
Sam. 17:45), y el profeta Isaías vio más tarde a Dios como Yahweh Sabaot,
de pie para proteger a Israel después de que el buen rey Uzías hubiera muerto (Isa.
6:1-3). Con este título se representa a Dios como un temible general—un
experto en guerra, rodeado por Su hueste angelical, y como la pesadilla
definitiva de venganza contra aquellos que oprimen a los necesitados. En el
contexto de Santiago, lo que los ricos pensaron que hacían en secreto, sin
ninguna rendición de cuentas, Dios lo expondrá abiertamente. Sin embargo,
Santiago, con la gracia de Dios en mente, los llama misericordiosamente al
arrepentimiento antes de que venga la ira de Dios.
Alimento para reflexionar
¿A quién le debes? ¿Al banco, a un vecino, al fisco? ¿Qué debes?
¿Dinero, respeto, amor? Es hora de pagar, respeto a quien se debe respeto, y
dinero a quien le debes. Da también al necesitado de tu abundancia. Dios
escucha sus clamores y quizás esté llamando a tu riqueza.