Santiago 5:6 ― El injusto juzgando al justo
Autor: Dr. D. Lance Waldie (Pastor ― Iglesia Bíblica Harvest)
Santiago 5:6 ― 6 Habéis condenado y dado
muerte al justo; él no os hace resistencia.
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COMENTARIOS:
Habiendo acusado a los ricos tacaños de acumular riqueza en 5:2-3,
engañar a los trabajadores en el v.
4, y vivir autoindulgentemente en el v.
5, Santiago ahora los condena por su propia condenación y asesinato del
justo en el v. 6—aquel que "no os hace resistencia" pero que es
injustamente despreciado.
Aunque algunos han supuesto que el "justo" asesinado en el v.
6 es Jesús mismo, esto es poco probable, pues nada en el contexto de Santiago
lleva o apunta a Jesús. Otros, a saber, aquellos que creen que Santiago es una
carta seudónima, creen que el escritor anónimo está escribiendo de parte de
Santiago, ya que Santiago mismo era el "justo" que fue condenado.
Aunque estas son posibilidades, el "justo" es más probablemente una
referencia general a cualquier cristiano pobre oprimido por los ricos, quizás
incluso perseguido por los ricos hasta la muerte.
Al usar la palabra "condenado" (gr. katadikazō), Santiago
tiene en mente una sala de justicia, completa con un veredicto final. A través
del tiempo, incluso dentro de los dos milenios de historia de la iglesia, los
ricos poderosos han explotado, juzgado, y condenado a los justos pobres.
Comenzó con Jesús, el humilde carpintero del humilde pueblo de Nazaret,
condenando al hombre más justo que el mundo haya conocido o conocerá jamás. La
misma actitud obviamente existía en la iglesia primitiva, pues Santiago la
condenó. Pero continúa en el presente con el rico clero de la Alta Iglesia
(tipo tradición anglicana), manteniendo al humilde hombre pobre fuera del
liderazgo y del púlpito, sin voz en lo que respecta a política de la iglesia, y
siendo relegado a un miembro insignificante sin nada que añadir.
La frase final en el v. 6, "él no os hace resistencia", apunta
a un hombre pobre justo, incapaz de resistir el poder e influencia de ellos,
que simplemente permitió que los ricos se salieran con la suya. Al reflexionar
sobre los mandatos de Jesús en el Sermón del Monte, de no resistir a sus
opresores, el hombre pobre justo es capaz de soportar la opresión temporal para
obtener recompensas eternas. Porque Jesús dijo: "Pero yo os digo: no
resistáis al que es malo; antes bien, a cualquiera que te abofetee en la
mejilla derecha, vuélvele también la otra. Y al que quiera ponerte pleito y
quitarte la túnica, déjale también la capa. Y cualquiera que te obligue a ir
una milla, ve con él dos. Al que te pida, dale; y al que desee pedirte prestado
no le vuelvas la espalda" (Mt.
5:39-42). Asimismo, el Apóstol Pablo escribió: "Bendecid a los que os
persiguen; bendecid, y no maldigáis" (Rom.
12:14).
Personas hambrientas de dinero han sido citadas diciendo: "El
dinero no lo es todo; es lo único". Ciertamente, tener una abundancia
excesiva de riqueza es algo a lo que muchos aspiran, sin embargo, a menos que
aquellos que la poseen sean ricos en fe (2:5),
y estén dispuestos a ser generosos con su riqueza para la gloria de Dios (Lc.
12:21), ser pobre es claramente la opción más segura. Así como los maestros
serán juzgados más estrictamente por lo que enseñan (Stg.
3:1), también aquellos que tienen más riqueza de la que necesitan serán
juzgados más severamente por cómo gastan sus excedentes. Si usan su riqueza
para la gloria de Dios, entonces sus riquezas serán una bendición; si no, esas
riquezas probarán ser su maldición.
Alimento para reflexionar
El Apóstol Pablo le encargó a su pupilo Timoteo muchas cosas, una de las cuales fue instruir a los ricos sobre cómo podrían utilizar su riqueza. Contrastando la condenación de Santiago hacia los ricos impíos, Pablo dijo: "A los ricos en este mundo, enséñales que no sean altaneros ni pongan su esperanza en la incertidumbre de las riquezas, sino en Dios, el cual nos da abundantemente todas las cosas para que las disfrutemos. Enséñales que hagan bien, que sean ricos en buenas obras, generosos y prontos a compartir, acumulando para sí el tesoro de un buen fundamento para el futuro, para que puedan echar mano de lo que en verdad es vida" (1 Tim. 6:17-19). De la enseñanza de Pablo es absolutamente posible disfrutar de la propia riqueza para la gloria de Dios, incluso mientras se disfrutan los frutos de ella para uno mismo. Así que usemos nuestra abundancia y exceso para la gloria de Dios, no la nuestra.