1 Corintios 1:26-29 ― Dios escogió las cosas sencillas
Autor: Dr. D. Lance Waldie (Pastor ― Iglesia Bíblica Harvest)
1 Corintios 1:26-29 ― 26 Pues considerad,
hermanos, vuestro llamamiento; no hubo muchos sabios conforme a la carne, ni
muchos poderosos, ni muchos nobles; 27 sino que Dios ha
escogido lo necio del mundo, para avergonzar a los sabios; y Dios ha escogido
lo débil del mundo, para avergonzar a lo que es fuerte; 28 y
lo vil y despreciado del mundo ha escogido Dios; lo que no es, para anular lo
que es; 29 para que nadie se jacte delante de Dios.
COMENTARIOS:
Pablo vuelve
ahora el argumento hacia los cristianos corintios, diciéndoles «considerad,
hermanos, vuestro llamamiento», es decir, su conversión a Cristo. Dado que «llamamiento»
o «llamado» es sinónimo de salvación (cf. 1:9,
24), Pablo está diciendo: «...consideren vuestra salvación». Los «llamados»
se contrastan con aquellos a quienes se les predica el evangelio pero lo
rechazan. Ambos oyen el evangelio, pero «los llamados» son convocados a la fe
en Cristo por la gracia de Dios. Como con todos los que creen, hubo muchos que
fueron llamados, sin embargo no porque fueran «sabios conforme a la carne...
poderosos... ni… nobles» (v. 26). Por lo tanto, Pablo les está diciendo a los
creyentes corintios que miren hacia atrás a sus vidas antes de la salvación.
Pocos, si es que alguno, tenían los rasgos humanos típicos externos que los
hacían destacar de sus compañeros.
Pero Dios, en
Su gracia, «ha escogido lo necio del mundo...» (27a). Lo «necio» en este
contexto son los necios cristianos corintios que una vez estuvieron perdidos en
la sabiduría mundana y la vida inmoral (cf. 6:9-10).
No solo eso, «Dios ha escogido lo débil del mundo... y lo vil y despreciado del
mundo ha escogido Dios...» (vv. 27-28). Tres veces Pablo usa la palabra «escoger»
en los vv. 27-28 con respecto a la salvación de los cristianos corintios,
consolidando que «llamados» en el v. 26 es sinónimo de salvación. Esto confirma
aún más que el llamado de Dios en la vida de uno de Sus hijos escogidos es un
llamado eficaz a la salvación.
Por lo tanto,
Dios no envió el evangelio a Corinto a través del Apóstol Pablo para salvar a
gente sabia y rica de la alta sociedad. Al contrario, Dios envió a Pablo para
llamar a Sus escogidos de Corinto—personas no sabias e insignificantes con poco
o ningún linaje, con el fin de darles la mayor gracia que uno puede recibir por
medio de la fe en Jesucristo. Estos escogidos, que se encuentran en todo el
planeta, elegidos desde antes del principio del tiempo (Ef.
1:4-5), eran aquellos de los que Dios habló cuando le dijo a Pablo en Hechos
18:10: «No temas, sigue hablando y no calles; porque yo estoy contigo, y
nadie te atacará para hacerte daño, porque yo tengo mucho pueblo en esta ciudad».
El propósito de
Dios al llamar a los no tan sabios también se revela en los vv. 27-28. Fue
«para avergonzar» (kataischynō), o deshonrar, a todos los que afirman ser
sabios y poderosos. Esta «vergüenza», sin embargo, no se pretendía que existiera
en el presente, porque los sabios y cultos que rechazaron el evangelio no sintieron
vergüenza por su rechazo. De hecho, ellos avergonzaban a aquellos que realmente
escuchaban y seguían a Pablo. No, su vergüenza se trata de deshonra/desgracia
escatológica (cf. Ro.
9:33; 10:11)—vergüenza
que soportarán en el futuro y por la eternidad en el infierno tras el regreso
de Cristo. Siendo este el caso, Pablo reprende a los cristianos corintios por
admirar o incluso buscar levemente tal sabiduría mundana.
La segunda
parte del propósito de Dios al exaltar las cosas humildes y despreciar las
cosas muy estimadas está en el v. 28, donde el verbo no es «avergonzar» sino
«anular» (katargeō), que significa «volver inoperante». «Lo que es» Dios
«anulará». Habiendo ellos descrito a las clases bajas como necias, débiles, y
despreciables, así eran ellos cuando Dios los llamó a la salvación. Al hacerlo,
Dios anuló lo que el mundo creía que era digno, a saber, la riqueza, el linaje,
y la sabiduría mundana. Pero al escoger lo vil, o bajo, del mundo y rechazar lo
que el mundo considera digno de Dios, Dios volvió la noción mundana en ineficaz
e inoperante. Aquí Pablo tiene en mente el futuro, cuando Cristo regrese. En
ese día Dios anulará la sabiduría del mundo, reduciendo a nada a aquellos que
el mundo considera socialmente estimados. ¿Por qué hace Dios todo esto? Para
que «nadie se jacte delante de Dios» (v. 29). Dios, y solo Dios, será
glorificado por la salvación.
Alimento
para reflexionar
Dios no muestra
favoritismo por los sabios por encima de los simplones. De hecho, ¡Dios ama a los
simplones de este mundo! Esto no significa que Él favorezca a los holgazanes por
encima de los trabajadores duros; significa que los eruditos no están por
encima de los no tan sabios de este mundo. ¿Cómo lo sabemos? Lucas nos dice que
Jesús «...se regocijó mucho en el Espíritu Santo, y dijo: Te alabo, Padre,
Señor del cielo y de la tierra, porque ocultaste estas cosas a sabios y a
inteligentes, y las revelaste a niños. Sí, Padre, porque así fue de tu agrado»
(Lc.
10:21). Por supuesto, «estas cosas» que Dios Padre había escondido en el
contexto de Lucas eran las cosas relacionadas con el mensaje simple que Cristo
vino a anunciar, a saber, que Su reino había llegado, porque Él era el Mesías.