1 Corintios 3:4-7 ― Dios da el crecimiento
Autor: Dr. D. Lance Waldie (Pastor ― Iglesia Bíblica Harvest)
1 Corintios 3:4-7 ― 4 Porque cuando uno dice:
Yo soy de Pablo, y otro: Yo soy de Apolos, ¿no sois simplemente hombres?
5 ¿Qué es, pues, Apolos? Y ¿qué es Pablo? Servidores
mediante los cuales vosotros habéis creído, según el Señor dio oportunidad
a cada uno. 6 Yo planté, Apolos regó, pero Dios ha dado
el crecimiento. 7 Así que ni el que planta ni el que
riega es algo, sino Dios, que da el crecimiento.
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COMENTARIOS:
En 3:5, Pablo
resta importancia a su papel y al de Apolos como anteriores pastores de la
iglesia en Corinto. Dice que eran simplemente “servidores” (diakonos), a veces
traducido como “diácono”. Esta palabra describe tanto a una persona como a un
oficio (cf. 1
Tim. 3:12-13) dentro de la iglesia. Pero sin tomar en cuenta el oficio, el
término se refiere a un simple camarero. Así que, mientras la iglesia discutía
sobre quién era el mejor pastor, Pablo dice que ellos no eran más que
servidores. En el v. 5, “servidores” se refiere a ejecutar las órdenes de otro.
En este caso, concierne a Pablo y Apolos llevando a cabo los mandatos de Dios
tanto en lo que respecta a predicar a Cristo, como en lo que respecta a ayudar
a cristianos a crecer en su madurez, o en su andar, en Cristo.
Notar dos
funciones de los servidores de Dios en el v. 6. En primer lugar, Pablo dice que
él “plantó” (phuteuō), un término usado en el Nuevo Testamento para sembrar
semillas. Metafóricamente, Pablo usa el término para ilustrar su papel en
llevar a los corintios a Cristo, sembrando la semilla del evangelio de Cristo
mediante la predicación. Pablo así proclamó a Cristo a los corintios,
explicándoles el carácter de Jesús como el Cristo, Su vida, Su muerte, y Su
resurrección de entre los muertos. Este es el evangelio, y predicarlo es como
plantar semillas en la tierra y esperar a que broten del suelo fructíferas y
llenas de vida.
Apolos, por
otro lado, habiendo llegado a Corinto para servir como pastor después de Pablo,
regó la semilla del evangelio que Pablo había plantado allí. Apolos vino como
servidor de Cristo y ayudó a que la semilla que Pablo plantó creciera, al
continuar predicando a Cristo y educando a los corintios. Es evidente que
algunos preferían a Pablo mientras que otros preferían a Apolos. Aunque
comprensibles, estas preferencias, en lugar de ser vistas como dones distintos
de Dios, condujeron a las divisiones en Corinto.
Ahora bien, a
pesar de la fidelidad de Pablo y Apolos, ninguno de ellos era importante en
absoluto, porque “Dios ha dado el crecimiento” (v. 6). En otras palabras, las
semillas pueden ser plantadas por cualquiera, y esas mismas semillas pueden ser
regadas por cualquiera. Estas tareas son rutinarias y sencillas. Ninguna de las
dos tareas, sin embargo, puede hacer que las semillas crezcan. ¡Solo Dios puede
hacer eso! Esta analogía se refiere claramente al proceso de cómo una persona
puede compartir a Cristo con alguien y hacerle reflexionar. Más tarde, viene otro
maestro, predica el evangelio de nuevo, y esa persona se convierte. El segundo
hombre que regó la semilla puede ver la conversión y parecer más prominente.
Sin embargo, es Dios quien da el crecimiento. Él no es que ayuda a las personas
a crecer, Él da el crecimiento. Ya sea que una persona traiga el evangelio, o favorezca
una conversión, ambos son meros servidores (v. 7). Todo en el proceso de
conversión se trata de Dios, quien da el crecimiento. A Dios, y solo a Dios,
sea dada la gloria.
Alimento
para reflexionar
Dios es un Dios
admirable en todo sentido. Él llama a miserables pecadores a Su gracia porque
así lo dispone. Eso en sí mismo sobrepasa lo que el hombre puede comprender
acerca de la misericordia. Pero Dios va más allá al permitir que Su pueblo sea
llamado Sus “servidores”. Como servidores de Dios tenemos una tarea: hablarles
a otros de Jesucristo y enseñarles a obedecer todo lo que Él ha mandado (Mt.
28:19-20). Los cristianos realmente tenemos el privilegio de tener un rol en
la salvación de otros sembrando y regando. ¡Cuán insensato es cuando los que
plantan y los que riegan comienzan a tener disputas sobre quién es mayor!
Puesto que Dios es el responsable del resultado, nosotros como servidores solo nos
toca servir fielmente.
Recuérdate a ti
mismo hoy que, como hijo de Dios, eres privilegiado de serlo y que solo puedes
ser eso. Dios hace toda la obra, y Él con gracia nos permite tomar parte en Su
plan soberano. No te creas la gran cosa; ¡solo eres un servidor! Solo Dios ha
de ser glorificado.