Hebreos 11:17-19 ― La fe de Abraham, Parte 2
Autor: Dr. D. Lance Waldie (Pastor ― Iglesia Bíblica Harvest)
Hebreos 11:17-19 ― 17 Por la fe Abraham,
cuando fue probado, ofreció a Isaac; y el que había recibido las
promesas ofrecía a su único hijo; 18 fue a
él a quien se le dijo: En Isaac te será llamada descendencia. 19 Él
consideró que Dios era poderoso para levantar aun de entre los muertos, de
donde también, en sentido figurado, lo volvió a recibir.
---------------------------------------------------------------------------------------------------------------
COMENTARIOS:
Abraham esperó 25 años para tener un hijo después de que Dios le
prometiera que su descendencia sería tan numerosa como la arena junto al mar.
Pero nunca vaciló a pesar de que tanto él como Sara eran de edad avanzada. Sin
embargo, su fe permaneció firme, pues creía en Dios (Gén.
15:5-6). Luego, tras el nacimiento milagroso de Isaac, Dios volvió a poner
a prueba la fe de Abraham, ordenándole llevar al joven Isaac a un lugar elegido
por Dios para que Abraham le ofreciera como sacrificio a Dios. ¡Asombrosamente,
Dios llamó a Abraham a sacrificar a su propio hijo!
Este relato en Génesis
22 no da indicios de que Abraham dudara ni un solo momento después de que
Dios le instruyera respecto a Isaac. Aunque no lo entendía, sabía obedecer;
había estado obedeciendo a Dios durante 40 años. La escena se desarrolla como un
"cuando él estaba siendo probado", o en medio de esta prueba divina,
Abraham "ofreció" (en gr.: prospherō) a su hijo (11:17), un verbo en
tiempo perfecto que indica un sacrificio completo. Parece por la redacción que
Abraham realmente hizo el sacrificio. Pero solo en su mente lo había hecho. El
verbo se usa de nuevo más adelante en el v. 17 en tiempo imperfecto ("ofrecía"),
mostrando una acción continua en tiempo pasado. La cuestión es que, en su
mente, Abraham se comprometió plenamente con Dios a ofrecer a Isaac, de una vez
por todas. Al fin y al cabo, eso es lo que Dios le había ordenado hacer. Sin
embargo, Dios nunca quiso que Abraham matara realmente a su hijo, solo el
compromiso de obedecer. Así que, mientras Abraham "ofrecía a su único hijo"
(verbo en tiempo imperfecto), sin haber completado la tarea física, Abraham
completó la prueba espiritual de Dios. Dios en realidad no requería que él
sacrificara a su hijo; Él solo quería poner a prueba la fe de Abraham. Cuando él
ofreció a su amado y único hijo, sin guardarse nada de lo que Dios requería de
él, la prueba de Dios se cumplió. Abraham era realmente fiel.
Cabe destacar que el v. 17 habla de Isaac como el "único" de
Abraham (en gr.: monogenēs)—dos palabras en griego: "mono" (uno) y
"ginomai" (venir a ser). Juntas, estas palabras significan
"único en su tipo; único". Esto es notable porque Abraham también
tuvo un hijo llamado Ismael que aún vivía (cf. Gén.
16). Por lo tanto, la única forma en que Isaac podría ser el "único hijo"
de Abraham es si fuera el unigénito hijo de Abraham. Y lo fue, así como Jesús
es el Hijo único de Dios en Juan
3:16.
El v. 19 da una visión que Génesis
22 no da, pues se nos dice que Abraham se propuso matar a Isaac como Dios
había ordenado, creyendo todo el tiempo que Isaac sería resucitado de entre los
muertos. Al fin y al cabo, Abraham sabía que un Isaac muerto pondría fin a
cualquier esperanza de que los descendientes de Abraham fueran numerosos, ya
que Isaac mismo no tenía hijos en ese momento. Abraham tuvo que equilibrar la
promesa de Dios de que tendría numerosos descendientes con el mandato de Dios
de matar al muchacho que llevaría a cabo el plan de Dios. La solución en su
mente durante su viaje al monte Moriah era que Dios honraría su fidelidad
resucitando a Isaac de entre los muertos.
Por supuesto, Dios no requería que Abraham cumpliera su tarea. Dado que Dios
solo quería poner a prueba a Abraham, cuando él estaba a punto de sacrificar a
Isaac, Dios proporcionó un sustituto: un carnero. Esto, por supuesto, es
indicativo de que Jesucristo murió en lugar del hombre. El autor de Hebreos
dice que Abraham volvió a "recibir" (en gr.: komizō) a su hijo de
vuelta en sentido "figurado" (en gr.: parabolē), o en sentido de comparación.
Por ende, Abraham fue recompensado (recibió) la vida de Isaac como una
comparación que solo puede referirse a Cristo resucitando de entre los muertos,
pues el v. 19 dice que Abraham creía que Isaac sería resucitado. No había
pasividad en Abraham respecto a las promesas de Dios, pues él tenía certeza de
lo que esperaba, la convicción de lo que no podía ver (Heb.
11:1). En resumen, era un hombre de fe simplemente porque confiaba en Dios.
Algo para reflexionar
La fe de Abraham le hizo "amigo de Dios" (2 Crón. 20:7; Isa. 41:8; Stg. 2:23). ¡Qué honor tan increíble ser llamado amigo de Dios! Pero Jesús lo dijo lo mismo en Juan 15:13-15 cuando le dijo a Sus discípulos: "Vosotros sois mis amigos si hacéis lo que yo os mando. Ya no os llamo siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor; pero os he llamado amigos, porque os he dado a conocer todo lo que he oído de mi Padre". Así que los amigos de Dios son aquellos que conocen la voluntad de Dios y que le obedecen como hicieron Abraham y los discípulos. ¡Qué manera de envolverse en fe! Conocer la palabra de Dios, creerla, y obedecerla. ¡Esa es fe para salvación!